Al Mal Tiempo, un Pastel

pastis_landais.jpgPorque, pase lo que pase, es necesario seguir comiendo, el cronista despacha la receta de un postre “austero, pero delicioso”. 

Ni las catástrofes, ni siquiera la muerte, debieran hacernos perder la buena cara. En realidad, “no es que la taza esté medio vacía: está a medio llenar”. Haciendo de tripas corazón, el país ha salido siempre fortalecido. Al menos, más sabio, lo que no es poco en un mundo en que el número de los tontos es infinito. ¿Recuerda usted a Rolando Mellafe, quien escribió un día un libro insólito: “Historia infausta de Chile”? Contaba que, más o menos cada cuatro años, había en el país algún cataclismo: crecida de ríos, sequías, plagas agrícolas, epidemias… De todo nos recuperábamos y salíamos más templados que antes.

Ni siquiera la muerte. Las razas enérgicas, como la francesa, ofrecen episodios dignos de recuerdo. Como el caso de aquella sobrina de Brillat-Savarin que, enferma terminal y viendo que le quedaban pocas horas de vida, compuso y ordenó el menú más espléndido, habida cuenta de la conmoción que reinaba en su domicilio, y apenas se lo llevaron a la cama en mesita de enfermo, comenzó a despacharlo con gran deleite y rapidez. Como la lista de platos era larga, gritaba desesperada minutos antes de rendir el alma: “¡Darse prisa con el postre, que me muero!”.

Mencionábamos hace unos días el último desayuno de Luis XVI, consistente en chuletas de cordero acompañadas de un excelente borgoña: no dejó nada en la botella, y los huesitos quedaron mondos y lirondos. En cambio, María Antonieta, el día que perdió definitivamente la cabeza, no pudo tragar más que un par de cucharadas de bouillon que le preparó su compasiva carcelera. Pero, claro: ella era austríaca, no francesa.

Por lo que, poniendo buena cara, y haciéndose cargo tanto de que es necesario seguir comiendo como de que no está el momento para lujos, sírvase Usía confeccionar el siguiente postre, austero pero delicioso, que viene de “Les Landes”, región del suroeste francés, llena de grandes bosques de pino y de aromas oceánicos.

Pastis landais de ciruelas

Ponga en un bol 250 gramos de harina, y mezcle allí con 10 cc de leche, 2 huevos y una pizca de sal. Forme una masa. Déjela reposar 2 horas. Remoje en té caliente 500 grs de ciruelas secas sin hueso. Luego escúrralas bien. Extienda la masa en un rectángulo sobre tabla enharinada. Reparta por encima 300 gramos de trocitos de mantequilla ablandada. Pliegue la masa en tres a lo ancho, espolvoreando más harina, y forme con ella una bola. Déjela reposar 30 minutos. Luego córtela en dos discos; uno para forrar el fondo y costados de un molde de 26 cms de diámetro, y otro para cubrirlo. El fondo debe quedar plano. Ponga ahí las ciruelas y 50 gramos de mantequilla en trocitos, cubra con el resto de la masa, pegando bien los bordes. Mezcle 3 cucharadas de agua de azahar con 2 de ron y rocíe la superficie; espolvoree encima 25 gramos de azúcar flor y hornee 15 a 20 minutos. Sirva tibio.

Por Ruperto de Nola, Revista del Domingo. Foto: La Cuisine de Loupiti

Blog Widget by LinkWithin

Te agrada este post? Si deseas deja un comentario o suscribete a mis feeds y obten los articulos automaticamente en tu lector de feeds.

Comentarios

Sin comentarios aun.

Deje su comentario

(required)

(required)