Carmenère de la A a la Z
Se cumplen 15 años desde que se descubrió que mucho de nuestro merlot era, en realidad, una oscura y casi extinta cepa bordolesa: el carmenere. Buena hora, entonces, para conocerlo mejor.
Ampelografía: La ciencia que se encarga de estudiar, describir e identificar la vid, sus variedades y sus frutos. Un ampelógrafo francés fue el que descubrió que mucho del merlot chileno era, en realidad, carmenere.
Boursiquot: Ese fue el apellido del ampelógrafo que, paseando por los viñedos de Carmen hace quince años, se fijó en nuestro merlot “chileno” y dijo que no, que eso era carmenere.
Carmenère: Una obscura variedad tinta del Burdeos pre-filoxérico que hoy es escasa en su tierra natal. Chile es el mayor productor, pero hay otras regiones, como en el norte y noreste de Italia, en donde también se encuentra. Allí se le confundió con el cabernet franc.
De Martino: Esta viña del Valle del Maipo fue la primera en etiquetar un vino con el nombre de “carmenere”. Se trató de un varietal de la cosecha 1996.
Espinoza: En 1994, Álvaro Espinoza fue el primer enólogo chileno que etiquetó un vino de la variedad, aunque en rigor usó un sinónimo, Grande Vidure. Y lo mezcló con cabernet sauvignon en Viña Carmen, una idea lógica: en su natal Burdeos se solía hacer una mezcla similar: la suavidad del carmenere con la textura tensa del cabernet sauvignon.
Frescor: Uno de los problemas del carmenere es su falta de frescor. Debido a su natural dulzor, a su baja acidez y a la tendencia a sobre madurarlo para ocultar su lado herbal, muchos carmenere pecan de empalagosos. El mayor desafío es que no cansen a la primera copa.
Grande Vidure: Un antiguo sinónimo del carmenere con el cual se le conocía en Burdeos antes de que virtualmente desapareciera, hacia la segunda mitad del siglo XIX.
Hectáreas: 7.283 hectáreas están declaradas como carmenere en Chile en 2007, el último catastro disponible. En 1997, primer año en que el SAG reporta carmenere en el país, los viñateros nacionales declararon 330 hectáreas. Se cree también que aún mucho de lo que se declara como merlot es en realidad carmenere.
Insignia: Desde que se sabe que Chile es el mayor productor de carmenere en el mundo, existe la idea de que sea la insignia del vino chileno, la bandera enológica, como el malbec para Argentina.
Litros: El total de litros que se declararon de carmenere en Chile durante 2009 fue de 75.070.118, lo que lo convierte en el quinto varietal. De cabernet se declararon más de 335 millones de litros.
Madurez: Lograr eliminar las notas verdes, propias del carmenere, ha sido una de las batallas de los viticultores chilenos con la cepa. La excesiva madurez -mal de muchos vinos chilenos- arrasa con esas notas. La pregunta es si vale la pena quitarle del todo ese aspecto.
Orgullo: En los primeros años, cuando recién se comenzaba a asimilar la confusión entre merlot y carmenere, no había mucho orgullo por tener casi en exclusiva esta cepa. De hecho, se siguió etiquetando como merlot, una variedad con más nombre y poder comercial. Hoy esa situación ha cambiado.
Rapel: Desde este valle vienen los mejores carmenere de Chile. Tanto en Colchagua como en Cachapoal, ambos en el valle de Rapel, el clima cálido y los días soleados permiten que esta cepa madure sin problemas. Existen zonas privilegiadas como Peumo, en Cachapoal o Los Lingues, en Colchagua.
Piracinas: Grupo de moléculas aromáticas responsables de las notas herbales, verdes, en los vinos. El carmenere parece ser rico en piracinas. También está presente en el cabernet sauvignon y en el cabernet franc, entre otras.
Suavidad: Una de las características del carmenere es su suavidad. Aunque hoy muchos carmenere, sobre todo los más ambiciosos, muestren lo contrario, esta cepa es -por genética- amable en textura.
Tono: El carmenere tiene un tono oscuro, casi como tinta china. Esa es otra de sus características genéticas y se debe a su alto contenido en antocianos, los responsables del color en el vino y que, generalmente, se encuentran en la piel de las uvas.
Valat: Claude Valat, otro ampelógrafo francés, fue el primero que realmente puso en evidencia que el merlot chileno no era tal. Fue en una visita que realizó en 1991. Él creyó que se trataba de cabernet franc o algo similar.
Wine advocate, la influyente revista norteamericana, ha premiado a dos carmenere chilenos con los puntajes más altos dados en su historia a un vino nacional: Tatay de Cristóbal de Von Siebenthal y Carmín de Peumo de Concha y Toro, ambos con 97 puntos.
Fuente: Wikén
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