Cartagena Revisitada en Invierno
Una mirada diferente a la que ofrece la ciudad en verano es la que propone el Ministerio de Bienes Nacionales en su ruta patrimonial para Cartagena.

Es el último martes de mayo, falta para mediodía y el viento frío pega fuerte en la Plaza de Armas de Cartagena. El cielo está de un azul radiante y el sol algo abriga la ciudad que creció empinándose por los cerros para mirar el océano y que en su entramado se fue desparramando en calles rectas y ondulantes.
A siete kilómetros del puerto de San Antonio y a 108 de Santiago, esta comuna nació como caleta de pescadores para convertirse a fines del siglo XIX y hasta las primeras décadas del XX en el balneario de la elite santiaguina. Hoy no es ni lo uno ni lo otro. En verano es bullicio y reaggeton, en otoño, aunque brille el sol, es nostalgia. Sin veraneantes destacan los caserones que aunque están a punto de desmoronarse avalan con sus detalles arquitectónicos el refinamiento de su origen. Son las ruinas de un pasado que –sin pedirle mucho esfuerzo a la imaginación– se adivina glorioso.

”El verano es popular, la gente más delicadita se pierde en noviembre y vuelve a aparecer en marzo”, dice Ana, la mesera que sirve almuerzos de tres platos por dos mil pesos frente a la Playa Grande. Las cifras la avalan: de las 600 mil almas que la repletan en enero y febrero, no quedan más de 22 mil habitantes durante el año. Más allá, César, el mesero de Montemar intenta convencer a los pocos turistas que se pasean por la costanera de que entren a su restorán. Llegó hace poco de Santiago, pero ya hace eco del susto general: “Acá todos le tienen miedo al invierno”.
Recorrer Cartagena, entre hombres maduros matando el tiempo en las esquinas o la infinidad de perros que caminan a paso rápido olfateando basureros, puede ser una aventura. La señalética es escasa y no es raro encontrarse con calles que no advierten su nombre en ninguna parte; precisamente en descubrir cómo llegar a alguna dirección, considerando señas que no son obvias, puede estar la gracia del asunto.
Un recorrido con mucho de paseo para el que el Ministerio de Bienes Nacionales lanzó recientemente una guía patrimonial que sirve de compañía. Con ella en mano, el panorama se torna más sencillo y fascinante. Allí están marcados los hitos imperdibles: la Parroquia Virgen Medianera de Cartagena; la casa que acaban de donar a la municipalidad y que recibía en sus vacaciones al presidente radical Pedro Aguirre Cerda; el abandonado Castillo Foster; la tumba del poeta Vicente Huidobro; las pintorescas casas villas de la población Ruiz Tagle; la exquisita vivienda de estilo italiano donde terminó su días el artista Adolfo Couve, convertida hoy en el Museo de Artes Decorativas; y la recuperada Estación de Ferrocarriles.

“La costa azul chilena”
Así era reconocida Cartagena en su época de esplendor. Sus pequeñas caletas de pescadores empezaron a recibir veraneantes en 1870; familias enriquecidas por la explotación del salitre y las minas de plata nortinas, que buscaban recrear las costumbres de los inmigrantes ingleses, franceses y alemanes, como tomar baños de mar, caminar por la costanera… En 1910 se lotearon los primeros sitios cercanos a la Playa Chica y, a los pocos años, se creó la famosa terraza Galvarino Gallardo que rodea un peñón, y une a esta playa con la Playa Grande. En esa década, Cartagena ya era un importante centro de vida social, con hoteles de lujo, casinos, parques, recepciones provistas de piano, galerías con vista al mar. También sumaba calles pavimentadas y alumbrado público, adelanto que trajo consigo la llegada del cine. Además ya eran característicos sus “carros de sangre”, coches tirados por caballos que llevaban al vecino balneario de Las Cruces, donde emigraron los conservadores tras la Revolución de 1891, evento que marcó el perfil social laico y liberal de los asiduos a Cartagena. En 1921, el ferrocarril por fin unió el balneario con la capital.
El esplendor se fue apagando y ya en las décadas de los 50 y 60 dejó de ser un balneario exclusivo. Desde entonces, Cartagena ve llegar buses repletos de modestos veraneantes, lo que acarrea problemas propios de la sobrepoblación como el exceso de basura, falta de alcantarillado y agua potable. Las familias propietarias optan por emigrar a otras playas cercanas. Este abandono, más la falta de fuentes laborales en contraposición con el crecimiento del puerto de San Antonio, provocó el declive y empobrecimiento del mítico balneario.
Hoy el deterioro de gran parte de su patrimonio arquitectónico es de tal magnitud que podría pensarse que ya es demasiado tarde para ir en su rescate. La ministra de Bienes Nacionales, Romy Schmidt, sin embargo, no abandona la causa. Sostiene que esta guía es un llamado a tomar conciencia de la urgencia en el resguardo de valiosos espacios. Pone como ejemplo la estación de ferrocarriles declarada Monumento Histórico en 1994, y que dos años más tarde de esta nominación fue víctima de un incendio que la dejó con graves daños. Hoy, tras su restauración luce como en sus mejores años y es un espacio para la cultura abierto a la comunidad.
Una pequeña esperanza en el destino de la tambaleante Cartagena.
Fuente: VyD
¿Cómo calificas a Cartagena en Invierno?:
Te agrada este post? Si deseas deja un comentario o suscribete a mis feeds y obten los articulos automaticamente en tu lector de feeds.
Comentarios
Muy buena nota, representa la realidad del abandono y falta de protección a la arquitectura de cartagena.
Como siempre las autoridades llegan tarde.
cristian zuñiga
los felicito por la nota esta muy bien compactada de lo que es Cartagena de Chile. Ya que esta comuna y sus playas son las mas concurridas de Chile, la visitan cerca de los 4 millones de chileno y turistas, con su gran diversidad de coloresen sus casa y la puesta de sol al atardecer mirarla desde la terraza.
saludos
es bueno saber que Cartagena puede puede mejorar, lo fome es que lo que se dice a lo que se hace,y si es que se hace, sin colocarme dramático ¿ en que esta la nueva terraza? están necesaria su renovacion,son secretos a voces de las necesidades de Cartagena, veo con bastante pena como se deteriora, los arreglos van enfocados a sectores que empezaron hacer ocupados por;”modestos veraneantes” y ahora se pide:”Conciencia de la urgencia en el resguardo de valiosos espacios”.Me fui de Cartagena por mi trabajo. Me gustaría ayudar, pero en lo que yo trabajo SOLDADURA.









I want to find good pop music. Help me please.