Linda Andrea Tessa

Ella lo sabe: me gustaba Andrea Tessa. Me gusta. Desde que andaba con el locutor–conductor que me gustaba. Y probablemente antes. Me gustaba (me gusta) tanto que ni siquiera recuerdo cuando me empezó a gustar. Andrea Tessa, supongo, es como el Té Club, como Don Francis, como la crema Nestlé: siempre ha estado ahí. Y, claro, no lo olvidas de partida porque antes que ella no recuerdo a otra rubia en TV.La cosa es así: con Andrea Tessa uno tiene la certeza de que algo, nunca, jamás, anduvo muy bien. Que si era famosa, eso no significaba que las cosas anduvieran como tenían que andar. Que, por lo mismo, daba igual si aparecía en un show con Daniel Lencina, bla, bla, en un especial de ‘Sábados Gigantes’, bla, bla, o en ‘Viva el lunes’, ‘Sal y Pimienta’. No sé: había algo en los ojos de Andrea Tessa que revelaban que en el fondo nada era como tenía que ser. ¿Qué? Que lo suyo no estaba ahí. Andrea Tessa tuvo que desaparecer para que recién la pudiéramos ver. Sentir.
¿La han escuchado últimamente? Desde el 2002 en adelante, ha publicado regularmente una serie de discos de jazz en los que, como nunca antes, se muestra tal cual es. Así, en trabajos como ‘Tribute’, ‘Páginas’ y ‘Equipaje clandestino’ aparece una Andrea Tessa íntima, quebrada, profunda, de una sensibilidad fina y redonda, ciertamente distante de esa Andrea Tessa de la balada, del pop ligero que podría estar o no estar. Ahora es única, especial, dulcemente potente. Sigo: este miércoles que recién pasó fue el lanzamiento en el Teatro Oriente de ‘Leaving Home’, su más reciente trabajo; en esta ocasión con taquilleros músicos gringos como Patrick O’Leary y Art Hirahara, más el chilenísimo Alejandro Espinoza. ¿Te lo perdiste? Ni tanto: este fin de semana serán los últimos dos conciertos con el cuarteto original del disco: el sábado en el Teatro Municipal de Viña y, el domingo, en el Teatro de la Universidad de Concepción. Ambas, buenas fechas para disfrutar de una música que aspira a trascender. A elevar. A tocar. Partiendo, cómo no, por su personalísima versión de ‘She’s leaving home’, el tema de Paul McCartney, que está bien puesto en el track número 1 no sólo como una presentación sino también como una declaración de principios. Es en serio, seguro, con esta Andrea Tessa se sorprenderán. Más cuando escuchen ‘Round Midnight’, el clásico de Thelonious Monk que en la voz de ella toma otro sentido: propio y original.
¿Qué vas a hacer el resto de tu vida? Se pregunta Andrea en la última canción del disco. La respuesta es contigo, con uno mismo, con la música. Enhorabuena. Linda Andrea Tessa.
Sergio Paz. Wikén
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