Bertina Soto, La Jardinera del Canal San Carlos
Bertina Soto (75) convirtió un basural de
la ribera del canal San Carlos en un vergel.
A su jardín llegan los vecinos de La Reina
a regalarle trastos viejos que ella convierte en maceteros y a comprarle plantas y semillas criadas con amor y sin pesticidas. Aquí, Bertina cuenta
cómo floreció su jardín.
“Un día estaba con mi hijo, que vive en Argentina, y le dije: ‘¿Sabe, hijo?, si algún día tengo un huerto, le voy a poner Las Niñas’. Las plantas son como mis niñas. Las cuido, las alimento. Pero no tenía idea de qué era lo orgánico hasta que en 2004 me metí a un curso de huertos en la Aldea del Encuentro, en La Reina. Mis compañeras me empezaron a decir: ‘Tina, tráeme una bolsita de compost, una matita de menta’. Ahí dije: ‘De esto puedo vivir’. Necesitaba un pedacito de terreno para hacer compost y plantas y enseñar a la gente, y me dirigí al municipio. Me dijeron: ‘Bertina, vaya a darse una vuelta por el lado sur del canal, en la esquina suroriente de Tobalaba con Larraín’. Yo había pasado mil veces por aquí, pero esto era un botadero. Contesté que bueno.
El primer año, 2005, me dediqué a limpiar. Salía de todo: chalecos, tarros, platos. En el borde del río, en unos cien metros de largo, planté malvas y arbolitos, para que desde el otro lado esto se vea con vida. Después le pedí a la municipalidad un poquito de guano y chips de madera para cubrir el suelo. Después empecé a recoger trastos en la calle para hacer maceteros. Ahora los vecinos me traen cajas de leche y de vino, envases de yogurt, de helado, bidones de 5 litros: todo lo uso para poner plantas o hacer almácigos”.
“Un maestro que conozco y que estaba cesante me hizo esta pieza en el huerto y una vecina me regaló una cocina, un balón de gas, la tetera, la olla, los platos. Es como mi segunda casa. Estoy jubilada y vivo sola en Villa La Reina, en una casa que compré con un fondo Serviu. Me vengo de allá todos los dias a las 6 de la mañana, les doy de comer a los animales –mis tres gatitos y mi perro Dan, que no me deja ni un minuto sola–, voy a la huerta a buscar hierbas para el mate, visito mis plantas, tomo desayuno y manos a la obra. Y no paro hasta que oscurece. No uso reloj.
Esto ha sido como volver a esa vida en la que yo crecí, en el campo: vivir con lo que hay, que era una manera de reciclar antes. Dejé de teñirme el pelo, de arreglarme las manos. No lo necesito. Invitaciones me llegan muchas: a charlas, disertaciones de huertos orgánicos, ferias. Pero ya fui a tantas partes que el que quiera verme o conversar, mejor que venga para acá. Yo de aquí no me muevo” .
“En el año 2006 me propuse el desafío de producir el mejor compost de Chile. Y sé que lo logré: es el mejor fertilizante que hay. La planta se cría sana. No uso ningún pesticida, controlo las plagas con matas de tabaco y con plantas aromáticas, como ruda y ajenjo. Los colores de las flores, como amarillo y azul, también ayudan, porque atraen a chinitas, moscardones y abejas que se comen a los pulgones. Han venido agrónomos y lo primero que preguntan es: ‘¿Quién se comió esa hojita?’. Les digo: ‘Señor, déjeme tranquilito a ese bicho, porque tengo la obligación de alimentarlo y no de eliminarlo. Si hay chanchitos en la tierra, no se preocupe: la tierra está buena’”.
Fuente: Paula
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hermosos es el sueño de muchos, solamente que no nos atrevemos..Gracias por sus palabras y ojala hubiesen mas Bertina Soto ojala algun dia pueda visitar e esta maravillosa persona que tiene tanto que ensemarme.