Secretos Ancestrales de Rapa Nui

Para poder hablar de belleza en Rapa Nui, debemos tomar como referencia las bases culturales de la comunidad. La sociedad rapanuí, tal como otras sociedades polinésicas, es patriarcal, donde existe una preeminencia del hombre por sobre la mujer. La mujer juega un rol secundario, aunque complementario.Al ser una comunidad basada fundamentalmente en perpetuar la especie, aumentar la descendencia y mantener el poder social, político y religioso de la clase dirigente, difícilmente podríamos esperar que la mujer desempeñe un papel más preponderante que el ya asignado a su condición cultural, rasgos que aún se mantienen.
La mujer está hecha para procrear y satisfacer al hombre. ‘Búscate una mujer que lave, cocine y cuide a los niños” le dirán los mayores a un joven en edad de casarse.
Aunque está siendo también una importante fuerza de trabajo debido al turismo, ella es quien educa a los niños y se encarga de los quehaceres hogareños. La mujer es potencialmente un ser reproductor, no procreador. Hago esta diferencia porque el concepto de procreación está asignado al hombre, que es el que mantiene la estirpe y aumenta la prole, así como asume la dirección del orden político y social de la isla a través del Consejo de Jefes (más allá de lo que realiza el alcalde y el gobernador). El hombre engendra y la mujer reproduce.
El papel de la mujer como ser reproductor y sexual tiene preponderancia por sobre otras cosas, y por ello mismo aquella mujer sana y con formas redondeadas será la apetecida por un hombre rapanuí. A ella se le exigirá que sea madre en su período fértil – esté casada o no- , para aumentar la descendencia, de lo contrario se dirá: “Las mujeres que no tienen hijos son como árboles que no dan frutos”. Desde este punto de vista, entonces, la prioridad de la belleza rapanuí radica en que la mujer sea vital y tenga buena salud, para poder enfrentar los partos y las asperezas de la vida.
La mujer casada tiene un estatus diferente, ya que tiene un hombre que la provee. El hombre cumple la función de hacer engrosar a la mujer, porque ello es sinónimo de riqueza. El engrosar es valorado, al contrario de lo que sucede en el continente. No se exige que sea muy delgada, aunque las jóvenes conservan la línea al integrar cuerpos de baile folclóricos o practicar algún deporte. Las nuas, o mujeres mayores, preguntarán a una muchacha: “Hija, ¿está usted enferma?”, si la ven muy flaca.
Considerando el aspecto físico, se aprecia a la mujer que se bambolea y retoza al caminar, como las olas del océano, que tiene el pelo largo y brillante, la piel suave, los labios carnosos y pronunciados, y los dientes bien blancos; que es graciosa e irradia felicidad en todos sus matices. Ésa será una mujer bella en la isla.
Una piel clara, o blanca, también es apetecida. En la antigüedad, se acostumbraba a confinar a muchachas púberes durante largos meses en una caverna llamada Ana o’ keke, para blanquear sus pieles, y posteriormente ser entregadas durante grandes rituales a los futuros jefes de la isla, que las mantendrían en concubinato.
Así también una muchacha virgen es bien vista bajo el prisma ético rapanuí. Existen testimonios pétreos de vulvas femeninas que se destacan en el imaginario simbólico antiguo, ya que se consideraba que una joven virgen era potencialmente transmisora del mana de su cónyuge al primer hijo varón que engendrase (Entiéndase por mana aquel poder sobrenatural que era asignado a los grande jefes).
La sociedad rapanuí asigna importancia a la belleza más allá de lo femenino; su preocupación es por la estética en general. Si paseamos por la isla, veremos que las esculturas están hechas con precisión, lo que refleja el gusto del rapanuí por la perfección. Los conceptos de orden y una visual agradable, en armonía con los dioses y el ambiente son los valores esenciales de la estética isleña; de hecho, los primeros navegantes describían la sucesión de hermosos jardines avistados en la isla, refiriéndose a los distintos asentamientos ocupados por la distintas tribus alrededor de ésta.
Teniendo como referencia estas bases histórico–culturales, la belleza en Rapa Nui debe ser ante todo natural, y es a ese ideal al que aspira la mayoría de las mujeres.
Hay diferentes clanes en la isla, y cada uno ha ido dando importancia a diferentes secretos de belleza. Mi abuela, por ejemplo, rescataba la grasa de chancho, la que mezclada con colonia inglesa y la usaba para nutrir el pelo, dejándola actuar por unos veinte minutos. Eran los tiempos en que la isla era una hacienda ovejera y criaban cerdos, entre otras cosas, para alimentar a la familia. Ella seleccionaba la grasa más inocua y también la usaba para preparar cremas faciales y corporales.
En el caso de otras familias, sé que, por ejemplo, son muy sensibles a los aromas, entonces el énfasis se pone en incorporar jabones de olores fuertes o flores a su higiene e indumentaria. Hay flores muy apreciadas en la isla, como el tipanie, de procedencia tahitiana, que según su color, blancas y rosadas, tiene un aroma característico.
Hoy por hoy, las jóvenes también utilizan mucho el monoi, un aceite de Tahiti, para el pelo, la cara y el cuerpo. Es un aceite que se conoce también acá en el continente; hay de coco, zanahoria, flores, diferentes ingredientes. Una práctica común entre quienes aprovechan lo que la naturaleza les ofrece.
Asimismo, se menciona dentro de la comunidad como un antiguo secreto de belleza el uso del aceite de bacalao por sus propiedades hidratantes y nutritivas, tanto en el rostro como en el cuerpo y el pelo. Pero no me cabe duda de que si las mujeres rapanuís tuviesen a su alcance los avances de la cosmetología moderna los utilizarían, como sé que algunas lo están haciendo, por ejemplo, en el caso de la limpieza facial. Algunas también usan labial y rímel, pero, en general, la mujer rapanuí se maquilla poco.
Tampoco toma sol en el verano. Entre las 12 y las 5 de la tarde se queda a la sombra y, de hecho, las tareas de cultivo se retiran a esas horas. Lo que sí se permite es ir a pescar con su familia a la orilla del mar, sacar conchitas mientras su marido bucea, o preparar alimentos, pero jamás se la verá tomando sol. No está en su naturaleza, lo encuentra una pérdida de tiempo, y además se daña la piel.
Ante todo, la postura respecto de la belleza, y en eso coincido, es aceptarse uno misma tal cual se es, explotando las propias potencialidades en forma natural, y a partir de eso encantarse uno misma y a los otros. La belleza integral, aquella que tiene que ver con el equilibrio entre mente y cuerpo, es decir, interior y exterior, y que pasa por la serenidad, en la unión en sí misma, es un atributo que se persigue y se transmite.
Tampoco se quiere aparentar ser más joven. La mujer es valorada en sus diferentes etapas, primero como niña, luego como joven y finalmente como anciana; vive intensamente y eso es valorado porque su conocimiento es fuente de sabiduría. Por eso, si bien en el continente la mujer intenta borrar sus arrugas, en la isla, aunque se ayuden con el aceite de bacalao u otro unguento, eso no será de vital importancia. Al ser una pequeña comunidad no se puede aparentar otro papel que el que no se es. Te conocen desde pequeña, han visto tu desarrollo y creen que no se puede renunciar a la propia historia. Existe un reconocimiento a la trayectoria de las personas, a su historia, por más mínima que ésta sea.
Uno de los secretos para mantenerse jóvenes y graciosas es hacer todas las cosas en forma calmada, pausada, sea esto desde tomar una escoba hasta hacer el amor, y dejando un tiempo diario para sí mismas, de manera de realizar con tranquilidad sus tareas de higiene personal.
En conversaciones con una tía sanguínea, ésta me relató que de jóvenes ellas admiraban a una mujer adulta que, ya entrada en años, aún conservaba su pelo negro natural. Esto me deja entrever que esos signos de vitalidad y naturalidad se valoran muchísimo en la isla.
Difícilmente veremos alguna vez a una mujer rapanuí teñirse el pelo o realizarse una cirugía plástica, y si colorea su pelo incorporando elementos occidentales, no cambiará su tono natural, porque no quiere aparentar pertenecer a otro grupo étnico. Ella explota sus potencialidades tal cual es, en cada una de sus edades, y no pretende aparentar una estética a la cual no pertenece. La rapanuís tienen naturalmente la nariz respingada y los labios carnosos, tanto, que a algunos les puede llamar la atención, pero ellas no se envanecen por ser así, ya que es algo superfluo y común entre sus pares.
Entre las adolescentes actualmente se ha incorporado el concepto de estar en forma. Existe una cultura de cuidado del cuerpo donde hay factores genéticos, pero también porque es un pueblo que está en permanente contacto con la naturaleza, lo que les otorga un cuerpo fibroso ya que para alimentarse deben salir a pescar, bucear, a cultivar la tierra, y si no tienen auto, salen a caballo o a pie.
Entre los deportes que practican resalta principalmente el canotaje, el surfing y el hakanini, que consiste en capear olas en una tabla un poco más chica que la de surf, además de los deportes más tradicionales que les enseñan en la escuela, como el básquetbol, el fútbol y otros.
También comen y duermen bien. Su alimentación está basada en las verduras, frutas, tubérculos, pescado, y el plátano en vez del pan (pero poco a poco también han agregado los tallarines, arroces y azúcares, lo que ha originado que comience a engordar un poco más).
La expresión corporal es sumamente evaluada en el sentido de que siempre debe ser espontánea, no reprimida, y parte de esa expresión pasa porque la mujer tenga experiencia sexual como parte de su crecimiento personal y como ser humano. No existe una castración de ese aspecto, pero tampoco una exacerbación. Se trata simplemente de que si las personas sienten interés por otra, lo expresen, y si llegan a tener relaciones sexuales no serán sancionadas a menos que se trate de una joven que sobrepase lo aceptado y comience a ser vista con todo tipo de gente, turistas, gente de la isla, etc. Es cierto que hoy los padres a veces pueden ser un poco coercitivos en este sentido, pero no sancionadores. Lo que se busca es un equilibrio.
Las rapanuís tienen vida sexual con sus parejas alrededor de los 15 años, aunque se casan pasados los veinte años, y es entonces cuando se ve más frecuentemente la costumbre de realizar limpiezas vaginales, no sólo con el propósito de la higiene, sino también de preparar este órgano para la sexualidad. El origen de esta costumbre proviene de la antigüedad.
Sin embargo, es parte de su cultura la aceptación del cuerpo. Y lo grafico con un ejemplo: si se camina por la calle en la isla y vas con poca ropa, los hombres nunca te gritarán obscenidades.
Incluso cuando mi padre era joven, en los años ’50, hombres y mujeres se bañaban semidesnudos, lo que era aceptado con total normalidad. Nunca se siguió al pie de la letra el adoctrinamiento de los misioneros, quienes promovían valores más occidentales como taparse o quitarse los tatuajes, y ante todo no poseer más de una mujer.
Y eso se aprecia en la vestimenta hasta el día de hoy. Si bien hace mucho tiempo en la isla se han incorporado prendas occidentales como los jeans, se sigue valorando primeramente lo polinésico. El pareo, por ejemplo, es esencial, y se usa en la casa, la playa, para protegerse del sol, y también como pañuelo, vestido, polera e incluso como trajebaño. Se trata de una prenda simple, pero vistosa, y fresca para el calor húmedo de la isla. También simboliza la preeminencia de lo polinésico en la isla, lo natural, lo exótico, lo sensual, lo erótico; todo aquello que la mujer quiere ser para agradar al hombre. El pareo se une con la seducción. Una mujer de la isla jamás usaría, por ejemplo, un traje sastre, porque lo encuentra muy poco seductor. En general, la vestimenta es muy informal, excepto para las fiestas en que da gran importancia a los vestidos largos, con muchos vuelos, y ojalá confeccionados con telas traídas desde Tahiti. Es en estos símbolos que las mujeres rapanuís muestran su femineidad y resaltan su belleza.
La belleza de las mujeres rapanuí radica, paradójicamente, en la no–belleza: en no cuidarse demasiado ni de las canas, ni de las arrugas, ni de los kilos de más. Es una belleza que nace de sentirse seguras y libres de ser como quieren ser. Por eso, en nuestra cultura usamos el pelo largo y sin tintura; no usamos maquillaje, salvo algo de brillo en los labios; sólo cuidamos nuestra piel con aceite de coco, una maravilla para hidratar el cuerpo, y nos mantenemos en forma con mucho baile y una alimentación sana, donde abundan las verduras y el pescado.
Por Paloma Huke: Paloma Huke es antropóloga y profesora de danza. Hija de padre rapanuí y madre chilena, actualmente realiza proyectos de investigación relacionados con la isla para la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
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Comments
Me resulta muy agradable leer este artículo, te felicito.
Soy un aficionado a dicha cultura desde el año 2003, ese año hubo cierta persona muy especial que me llevó a instruirme acerca de los secretos de Rapa Nui y su gente.
Gracias Paloma.
Muy buen texto…desde chico me ha atraído mucho la cultura rapa nui, su forma de entender el mundo, su conexión con el universo…en fin, algo de magia hay en todo lo q allá sucede…imagino q es así pues no conozco la isla y me encantaría conocerla….algún día iré…
insisto. muy buen texto…
paloma, te felicito por tu acertiva mirada a la cultura isleña, que aun se mantiene tan poco contaminada por occidente.
f.
paloma, te felicito por tu asertiva mirada a la cultura isleña, que aun se mantiene tan poco contaminada por occidente.
f.








Thanks! Nice post.