Jazz Hecho en Chile

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Quién pensaría que en 1924 la Royal Orchestra, de Pablo Garrido, marcaría una historia de música ejemplar. La Confitería Colón de Valparaíso dio el vamos oficial. Ahora la evolución el jazz melódico se hace patente.

El big band cobra nueva vida. Una reproducción de baterías, pianos, contrabajos, violines y saxofones. En la retina de muchos, aún están las figuras de Luis “Huaso” Aránguiz, y Mario Escobar. Los aplausos entregados a Miles Davis, John Coltrane, harles Mingus y Louis Armstrong se repiten en presentaciones de Jorge Díaz, Lautaro Quevedo, Félix Lecaros, Christian Gálvez, Cristián Cuturrufo, Agustín Moya, Andy Baeza, Claudia Acuña y Rossana Saavedra.
Ya van 82 años de acción. Una música norteamericana que rompió esquemas en nuestro país. Sobre todo, con aspectos vanguardistas y radicales. Por ejemplo, a la segunda etapa del jazz (1941-1953) se le denominó “hot”, producto de su postura más allá de arreglos de vientos y cuerdas, bajo la improvisación. Vestían a rayas y sombreros. Frecuentaban bares céntricos y cabarets. El del Casino de Viña del Mar la boîte Lido de Santiago eran sus preferidos. Uno de los hitos más trascendentales fue la fundación del “Club de Jazz de Santiago”, en 1943.
Big bands en el fin del mundo
Quién lo diría. En el sector de Bellavista (centro de Santiago) y a los pies del cerro San Cristóbal se esconden hermosas composiciones. En un rombo geográfico conviven “El Thelonious, lugar de jazz”, se ubica en calle Bombero Núñez. Más al norte está “El Perseguidor” y “Miles”. Hacia el sur, en calle Ramón Carnicer, se forjan nuevos estilos
en el Instituto Internacional de Música “Projazz”.

“El jazz va en aumento. Evoluciona bien y se nota en la gente. Cada vez hay un cierto profesionalismo que se aprecia en su esencia. Los clubes, festivales, estudiantes y el ambiente lo dejan de manifiesto”, señaló el excelentebatero y académico de Projazz, Andy Baeza. Gerhard Mornhinweg encabeza la orquesta Projazz Big Band. Asimismo, en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación algunos estudiantes de pedagogía en Música formaron la Metrópolis Big Band. En tanto, en la Universidad Católica se dio vida a la Big Band UC. En Valparaíso, la Universidad Católica porteña tiene desde el 2001 a la UCV Big Band. En 2003, y motivado por la experiencia en Conchalí, el saxofonista Carlos Ralil formó la Puerto Varas Big Band.
Es que los hechos sociales no han estado ajenos al jazz de nuestro país. El Golpe de Estado de 1973 caló hondo en una gamada orientadahacia la fusión de vertientes modernas con músicas populares. Retornando a la democracia, se consolida el jazz y nacen nuevas figuras de tomo y lomo. “El jazz lo tocan sólo algunos. El jazz es patrimonio de la humanidad. Sirve para expresarse, pero se debe tomar en cuenta que todo evoluciona más tarde en Chile. A pesar de eso, los esfuerzos y evolución del jazz son notorios”, afirmó el músico y profesor de jazz, Mario Lecaros.

En esta hoja de ruta del jazz, el “Club de Jazz de Santiago”, ubicado en la comuna de Ñuñoa, no puede obviarse. Sería como olvidar el punto de partida. Es como omitir el contemporáneo “Festival de Jazz en Providencia”, al gran disco del jazz chileno “Nahuel Jazz Quartet”, “Años 1920-1930” de Retaguardia Jazz Band en 1974, “Tiempo de Swing” de igual banda y el “Trío Jazz Moderno” de Concepción. La historia hizo su trabajo. El futuro, con un touch perfecto y técnica avanzada, resulta incierto. Aunque existen posturas positivas. Más aún, cuando todavía existen algunas dudas. Por ejemplo, ¿jazz chileno o jazz en Chile? Usted decide.

Fuente: Revista Ingenieros del Cobre

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