Pesca con Mosca en Tierra del Fuego

Los pescadores con mosca del mundo tienen uno de sus destinos soñados en el extremo sur de Chile. Un paraíso donde enfrentar peces salvajes de diez y más kilos, en medio del silencio y la naturaleza intocada. Una experiencia que pocos, muy pocos, pueden contar.
“Lucho, mira quién te vino a ver”, me grita Rafael González mientras apunta al cielo. Miro hacia arriba y veo, a no más de 20 metros sobre mi cabeza, tres cóndores enormes planeando en círculos. Mientras los observo con asombro, un tirón en la línea me vuelve a la realidad y la caña se dobla con fuerza, pero no alcanzo a reaccionar y pierdo una trucha fueguina en la laguna del Carabinero. “¡Hay que estar atento!”, dice Rafael.
Como en el Lejano Oeste, la única ley en Tierra del Fuego es estar atento porque la naturaleza aquí sorprende con inesperada rapidez. Y no da segundas oportunidades.
Partimos este viaje educando nuestros ojos con las toninas overas que siguen la barcaza que cruza el Estrecho de Magallanes rumbo a la isla grande de Tierra del Fuego. Luego, con guanacos, flamencos, ovejas, caiquenes y zorros grises que el guía Walton Hutt nos señala durante las cuatro horas que demora llegar al Cameron Lodge, en la estancia Cameron. Un escenario increíble por donde han pasado los equipos de filmación de Discovery Channel y National Geographic.

En el lodge, Rafael González (39) da la bienvenida a los pescadores que integramos esta aventura. Es quien supervisa todo, y quien se encarga de que nada falte a pesar del aislamiento. Hay teléfono satelital, pista de aterrizaje a 15 minutos, guías certificados y uno que otro lujito de primer nivel como la cocinera profesional, los asistentes y la propia experiencia de Rafael, creador del lodge más austral del mundo.
Su experiencia comenzó hace 20 años cuando, en una vieja y destartalada camioneta del 67, partió acarreando gringos que querían pescar en “el fin del mundo”. Cuenta que llegaban a la estancia y desde ahí viajaban a pie o a caballo a los cientos de arroyos y lagos de la zona. “Sólo había truchas gigantes”, comenta.
Pisco sour de por medio, Rafael y los guías Walton y Leonardo Ramírez comienzan a darnos instrucciones básicas de sobrevivencia. Hay que abrigarse en capas, que se restan o suman según las condiciones del tiempo. Y nunca dejar de usar anteojos. “¿Por el sol?”, pregunto. “No, por los anzuelos de las moscas que el viento suele lanzar a los ojos. Se darán cuenta de que el viento acompaña la mayor parte del tiempo. Es el innombrable en Cameron”, comenta Hutt con una amplia sonrisa. Entre medio de las risotadas oigo la letra de una curiosa canción que suena de fondo en el temperado lodge. El tema se llama La echaré de menos y, me entero, es de un cowboy llamado Brad Paisley. Cuenta la historia de una mujer despechada que decide enfrenta a su marido pescador. Lo encara para que elija entre ella o la pesca. El título de la canción lo dice todo.
Hombre versus trucha
“No existe color político ni plata; aquí es el hombre contra la trucha. Los mueve la trucha. Los que vienen a descansar son los menos”, dice pausadamente Rafael mientra descorcha la segunda botella de vino de esta primera noche. En general, comenta Leo Ramírez, existen tres tipos de pescadores: “Los que pescan con el único propósito de obtener pescados; los que pescan para evadirse y los que pescan porque aman el acto de pescar y aman estar donde están las truchas, la naturaleza. Estos últimos son los que abundan en Cameron”.
Mientras alguien me llena la copa, otra vez, hojeo un libro de Jack Hemingway (hijo de Ernest) titulado Las desaventuras de un pescador con mosca. Me detengo en una foto donde salen el autor y un amigo tomando whiskey en la orilla de un río. Están en Chile. La lectura de foto dice: “Un amigo y yo (Jack) haciendo lo que los pescadores mejor hacemos”.
Rafael ofrece un aperitivo y prosigue: “Los pescadores noruegos, ingleses, ucranianos, rusos y galeses se demoran tres días en sólo llegar hasta aquí. Y están dispuestos a hacer ese sacrificio porque somos uno de los cinco destinos predilectos del mundo para la pesca con mosca. Competimos con Alaska, Rusia, el Caribe, Islandia y Europa. Pero aquí, en Río Grande, tenemos algo que nadie más tiene: la trucha de mar, conocida mundialmente como la sea run brown trout”.
La trucha de mar fue sembrada en Tierra del Fuego por el inglés John Goodall en 1935. Plantó más de 66 mil ovas de Salmo Fario procedente de Puerto Montt en los cauces tributarios del Río Grande. Como están aisladas del mundo y la naturaleza es bondadosa con el río, estas truchas han alcanzado dimensiones únicas. El récord actual es de 18 kilos, como el porte de una pierna de hombre de mediana edad.
Su pesca no es fácil, pero se hace humanamente alcanzable utilizando cañas enormes de dos manos llamadas Spey, que surgieron en Escocia, en un río llamado Spey. Sirven para alcanzar largas distancias y para poder lanzar las moscas desde lugares diíficiles. Con el correr de los días todos probamos la caña Spey y, hay que decirlo, es una adicción. Permite lanzar lejos aún siendo un principiante.
Mientras el sol y el viento pegan de costado durante nuestra estadía seguimos buscando el deseado tesoro: la trucha de mar. Pero es esquiva y, a veces, no aparece hasta diciembre, nos dicen. “La mejor pesca de sea trouts se da entre las 9 y las 11 pm, y se pescan cuando remontan el Río Grande desde el Atlántico. Eso puede suceder entre septiembre y enero. Nunca se sabe”, explica Rafael González.

Su pesca varía. Hace un par de años el reconocido pescador estadounidense Jim Teeny sacó 14 truchas que pesaban entre 7 y 12 kilos. “Eso significa muchas truchas trofeo en un solo día”, comenta el guía Walton Hutt. “Las posibilidades de capturar una trucha trofeo son más altas aquí que en cualquier otra parte de Chile”, agrega Rafael. Lo que abunda es la trucha residente, es decir las arcoiris y farios que tienen como hogar el Río Grande y las aguas circundantes. En promedio, no bajan del kilo.
El arte del engaño
Los lugares privilegiados por los guías para pescar en Tierra del Fuego son los arroyos Japón y Zapata; los ríos Russfin, Rasmussen, Alonso y Azopardo; los lagos Blanco, Deseado, Despreciado y el mítico Fagnano. Las castoreras, esas pequeñas lagunas artificiales creadas por las represas que construyen los castores, son también buenas fuentes de pesca, aunque el problema aquí esté en esos mismos animales: los castores son una plaga que está destruyendo esta zona.

La pesca es, definitivamente, de nivel mundial, y muy superior a otros lugares en Chile, pero no es fácil. Es una pesca tipo cacería. Hay que salir a buscar la presa, estudiar el río, ver su cauce, el viento, la claridad del agua. Todos estos elementos permiten una recompensa si son interpretados adecuadamente.
“Saber leer las señales de Tierra del Fuego es lo más importante. Aquí todos pueden pescar, hay abundancia, pero hay que conocer la naturaleza. Un cambio de viento o la falta del mismo puede significar un diluvio y eso hace que todo cambie, desde la mosca hasta la caña”, comenta Rafael.
Pienso en lo que ha dicho y me acuerdo del escritor estadounidense Robert Travers, quien sentenció este deporte como el arte del más alto engaño: “No sólo debe el pescador atraer a una de las criaturas más perspicaces y precavidas, sino que lo debe hacer con algo que es falso, una mosca artificial. El engaño y mentira son el corazón de esta empresa. La cantidad de sutilezas, artificio y astucia maquiavélica que, en última instancia, envuelven a un experimentado pescador es, francamente, horrible de contemplar”, decía.
Al llegar a la laguna del Carabinero, sitio exclusivo para los huéspedes del lodge, nos encontramos con un fenómeno de este arte del engaño: cuatro truchas están en la orilla del lago comiendo, con la mitad superior del cuerpo fuera del agua. Se retuercen como si estuvieran rascándose el estómago. En el auto suena de fondo un tema instrumental de la película Corazón Valiente, con Mel Gibson. Son microsegundos de siutiquería outdoor. Todo se desvanece rápidamente cuando, por un instinto natural, alguien abre la puerta y corre a sacar la caña. Las truchas huyen lago adentro. A pescar se ha dicho.
Pesca en Chile
REGIÓN DE LOS LAGOS
Dónde: en lagos como el Calafquén, Panguipulli, Riñihue, Ranco, Puyehue y Llanquihue. En los ríos destacan el Bueno, Maullín, Petrohué y Puelo.
Cuándo: la temporada de pesca 2008-2009 ya partió y termina el primer domingo de mayo.
Pesca: en esta zona predominan truchas arcoiris y farios de 500 gramos promedio.
Equipos: se recomienda un equipo balanceado, caña N° 5 de entre 8 y 9 pies. En cuanto a moscas, grandes streamers como la Woolly Bugger, Zonkers y, en ninfas, la Hare’s Ear, Prince y Pheasant Tail.
CARRETERA AUSTRAL NORTE
Dónde: en Chiloé continental sobresale la pesca en los fiordos de Quintupeu, Cahuelmó y Vodudahue. En la zona cordillerana de la Carretera Austral destacan los valles del río Futaleufú y el Palena.
Cuándo: ya partió, y termina el primer domingo de mayo.
Pesca: especies migratorias (farios y algunas especies de salmones) y truchas residentes.
Equipos: se recomienda equipos balanceados, cañas entre N°5 y N°6. En moscas, los streamers: Marabou Muddler Minnows, Woolly Buggers y Zonkers.
COYHAIQUE
Dónde: la pesca se concentra en los ríos Aysén, Simpson, Mañihuales, Correntoso, Paloma y Cisnes. Entre los lagos destacan el Atravesado, Elizalde, Paloma, Frío, Castor, Pollux y Pedro Aguirre Cerda.
Cuándo: varía según la zona. En los lagos General Carrera y O’Higgins, se puede pescar todo el año, pero la temporada oficial 2008–2009 partió el viernes 2 de octubre y dura hasta el primer domingo de mayo.
Pesca: abundancia de especies:trucha arcoiris, de mar y farios.
Equipos: en esta zona la caña universal es una N°6 de 9 pies. En moscas, las secas son las más valoradas: Adams, Royal Wulff.
Datos prácticos
LLEGAR
A Punta Arenas vuelan Lan y Sky.Tarifas entre 120 y 180 mil pesos.
DÓNDE PESCAR
Lodge Cameron: está en Tierra del Fuego, en la Estancia Cameron. Contactos: Rafael González (tel. 61/617 107; rafael@cameronlodge.cl) y Leo Ramírez (cel. 09/8763 3232; leonardo@cameronlodge.cl).
Una semana de pesca cuesta 840.000 pesos por persona.
CUÁNDO IR
La temporada en Tierra del Fuego dura hasta abril. Los mejores meses son de enero a abril.
EQUIPO
Cañas de una y dos manos en la categoría N°6 al N°9, de 9 y 14 pies.
Líneas de flotación y de hundimiento rápido. Los tippets y líderes de al menos 1X.
CLIMA
La temperatura media en verano en la zona es de 11,7 grados, pero en un día cualquiera puede sentir las cuatro estaciones. Es sumamente importante viajar con la ropa apropiada. Se sugiere llevar ropa respirable e impermeable, guantes polarizados y calzoncillos largos de capilene o similar. También lleve protección solar y anteojos polarizados.
PESCA
Los lugares privilegiados por los guías son el arroyo Japón, Zapata; el río Russfin, Rasmussen, Alonso, Azopardo; el lago Blanco, Deseado, Despreciado y el lago Fagnano.
MOSCAS
Patrones streamers de gran tamaño, Woolly Bugger, Tube Flies, Zonkers, todos en color negro con cabeza roja. Para los más experimentados se sugiere la pesca con ninfas y moscas secas: es inolvidable presenciar la toma de una mosca seca por parte de una trucha fueguina.´
* Luis Goycoolea es coautor del libro Chile, la aventura de pescar con mosca.
Luis Goycoolea U. Revista del Domingo
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Estimados:
Espero este año poder pescar junto a Uds. , he pescado en casi todo Chile , desde el Loa al Baker pero sin duda que la Patagonis , desde Hornopiren , Pumalin , Tapera Coyhaique , Corchranne , Villa Ohiggins , en nada se puede comparar a la posibilidad de pescar en Tierra del Fuego.
Muy buen material y explicativo
Un abrazo y los mejores deseos para el 2009