The Cliffs Preserve: Mágica Expresión del Sur

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A 70 km de Puerto Montt y enclavado en el mar se ubica este lodge orientado al turismo aventura, ecológico y de bienestar.

Por un camino de tierra y piedras, lleno de curvas, cuestas y puentes, se avanza lento desde Puerto Montt hacia la costa. Se ven campos muy verdes con ovejas, corderos y vacas, y galpones de tejuela inclinados por efecto del viento, o del tiempo. A medio camino se advierte el bosque cerrado, las nalcas, eucaliptos y alerces caídos, hasta que se asoma el mar y algunos kilómetros más allá un sencillo portón de madera rojo avisa el ingreso a The Cliffs Preserve.

En su interior el bosque está intacto: ciruelillos, ulmos, coigües, tepúes, olivillos, alerces, canelos y cientos de otras especies nativas son parte de este escenario natural que empezó a urbanizarse a principios del año 2000 para luego iniciar la construcción paulatina de seis villas y un Club House a orillas de la playa.

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La idea fue de un empresario inmobiliario estadounidense amante de la pesca con mosca, James Anthony, quien luego de conocer Chile quiso crear un lugar donde la gente pudiera estar tan cerca de la naturaleza que la sola experiencia de permanecer ahí cambiara su vida. El sitio elegido para hacerlo realidad fue la antigua Carbonífera Hacienda Parga, a 30 km del pueblo de Los Muermos, al poniente de Puerto Montt; un terreno de 4 mil hectáreas que cuenta con extraordinarios diez kilómetros de costa y un bosque valdiviano milenario que se convirtió en reserva natural orientada al turismo.

Avistamiento de ballenas azules y jorobadas –entre noviembre y marzo–, paseos en bote a ver pingüinos, días de pesca, cabalgatas a caballo y caminatas por los 24 km de senderos que llevan a distintos puntos del complejo, además de viajes culturales a Puerto Varas y pueblos de la zona, son algunos de los panoramas que ofrece este lugar, mientras que para el descanso, cada casa o “villa” cuenta con su propia tina caliente a orillas del mar, con una vista imperturbable.

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Para no interferir con esta imagen ideal, la arquitectura de The Cliffs Preserve (www.cliffspreserve.cl) es acogedora y cálida pues se levantó con el lenguaje típico de las construcciones del sur de Chile: madera y piedra como materiales protagonistas, amplios techos a dos aguas y terrazas cubiertas. Luis Alberto Quiroz y Mario Demarta proyectaron casas de dos tamaños diferentes –entre 290 m2 y 400 m2 cada una– más una mayor de 1.500 m2 que alberga los espacios comunes. Pisos de laurel, muros de pino Oregón, mañío y tepa, con algunos detalles de roble pellín, exteriores de piedra y canaletas de cobre son detalles que dan fuerza a los volúmenes.

Alineadas frente al mar sobre una pequeña ladera, las seis villas fueron pensadas para cobijar a un máximo de 36 huéspedes y ofrecerles refugio luego de un día de “turismo aventura ecológico”. Éstas cuentan con dos o cuatro dormitorios, según el tamaño, más un estar, comedor, cocina y terrazas propias. La decoradora Vicki Johnson estuvo a cargo de su ambientación, y para ello apostó a los objetos fabricados en Chile, la mayoría provenientes de la región de Los Lagos. La mezcla de materiales, colores y texturas propias de la artesanía local funcionó para ambientar uno a uno los dormitorios, estares y espacios comunes con un sello bastante particular.

Se impuso un estilo “rústico–elegante”, atemporal, no sujeto a modas, que favorece un aire hogareño, muy cómodo y cálido. “Acá se está como en casa, con todo lo que se necesita para el confort pero sin lujos, de manera que la vista y la naturaleza sea lo principal. Lo de adentro acoge, pero lo de afuera es lo más importante”, dice la dueña de la tienda “Vicki Johnson Fine Foods & Gifts”, de Puerto Varas.

Lámparas de papel hechas en Concepción, mimbres de Puerto Montt, maderas de Villarrica, cerámicas de Valdivia, lanas de Purranque, Puerto Varas y Chiloé; manilas y quiscal de Chiloé, y todos los detalles que visten los espacios de este proyecto fueron elegidos especialmente para el lugar. Incluso se armó un taller de carpintería en el mismo predio donde artesanos locales elaboraron cada uno de los muebles, pisos y revestimientos. “Me inspiré en la cercanía del mar, el bosque con sus maderas nobles centenarias, la geografía, la cultura indígena, la sanación y la magia que existe en este lugar”, explica la decoradora.

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En el Club House se ubican las instalaciones del spa –salas de masajes, yoga y saunas–, una piscina temperada al aire libre, la pequeña tienda de artesanías, y en el área central, el comedor, bar y living. Este último se construyó en un sector hundido con respecto al resto. Al centro llama la atención un gran fogón rodeado por un sofá continuo tapizado en cuero envejecido para recibir a los visitantes.

Un espacio de doble altura, con una colección de lámparas de papel colgando del cielo, corresponde al comedor, donde se sirven delicados platos inspirados en productos “de no más de 100 km a la redonda”. Pescados –el róbalo y la corvina se sacan desde estas mismas playas–, mariscos, finas carnes y productos provenientes de la huerta son la base de todas las comidas. Sencillas mesas y sillas de madera de laurel se organizan en este sector donde enormes ventanales se encargan de traer la luz siempre cambiante y la vista del mar hacia el interior.

- Este no es un sitio lujoso en su apariencia, sino que en el espacio, en la unión de todo lo que se vive acá- , dice Gregory Locke, gerente de The Cliffs Preserve, a quien se le encomendó desde la búsqueda y compra del terreno, hasta la implementación de todo el complejo. “Aquí la gente viene a aprender cosas nuevas, a tener una nueva mirada, porque el que elige este lugar ya ha conocido todo el mundo y necesita una experiencia totalmente diferente”.

María Cecilia de Frutos D., Vivienda y Decoración

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Comentarios

Me parece increible que en un lugar tan remoto pueda alguien
haber hecho semejante inversión y no puedo hacer menos que
felicitarlo. Conozco bastante la zona y nadie que pase por esos caminos puede siquiera soñar que exista algo así.
Las fotos del reportaje son muy buenas y creo que muestran perfectamente la belleza del paisaje mezclada con las cons-
trucciones realizadas que junto con una decoración adecuada
dan un realce a ese magnífico panorama.

Se nota que la señora Jacqueline no conoce el sur de Chile, si hablamos de la zona costera, desde la Región del Maule al sur, es todo igual, lo único que logra “impactar” tanto a los viajeros esporádicos, como se nota es ella, es no conocer muchos lugares.Bastaría con que fuera a Pelluhue, a treinta kilómetros de Cauquenes y se avergonzaría de haber escrito ese comentario.

Hola yo kiero ir alla, siempre viajo a pto montt y los muermos pero no publican los valores de estadia o es solo para extranjeros?? no deberia ser, pero avisen si puedo ir aun que sea un dia
saludos
verito

Don Eduardo, porquè tendrìa que avergonzarse la señora Jacqueline si las personas que no tenemos grandes recursos (diario sale sobre $2.500.000)nos admiramos de tanta maravilla??? No todos tenemos la oportunidad de viajar y conocer. Me parece ud. una persona tremendamente negativa y buscadora de hilachitas colgando. Viva feliz y dè gracias que ud. puede conocer Pelluhue, Cauquenes y demases, otros nos conformamos y somos felices mirando sòlo las fotos…pero no seremos viejos amargados!!!

Me parece 1 lugar increible, porfavor me puede mandar mas informacion, tarifas y ruta de llegada …agradecida Erika

ME PODRIAN ENVIAR INFORMACION DE LAS TARIFAS QUE MANEJAN, GRACIAS

me parece muy hermoso , y desearia viajar con mi familia , necesito saber los valores por dia y por semanas. a mi y mi familia nos encanta la naturaleza y seria excelente si mas aún se puede descansar …saludos.

Muy Lindas Fotos, pero deberían ser un poco mas accesible con las Tarifas habemos Muchos Chilenos que quisieramos conocer lugares como estos, pero en fin solo deberian de darle un bienestar a sus trabajadores que si no fuera por ellos este lugar tan hermoso no sería igual….

muy indas las fotitos super indas…….

El año 1972, cuando llegue a trabajar al sector vecino, conoci el mencionado sector, con sus pumas, sus pudues, sus chungungos, sus gansos marinos (quetros),conoci la bocamina desde donde se extraia el carbon y los rieles por donde era trasladado hacia la caleta en una pequeña locomotora, aun quedan vestigios (rieles). Me llamó la atencion un peuqeño conchal dejado por nuestros aborigenes (Huilliches)en el cual existen muchos utencilios de piedra y huesos, verdaderas piezas de museo (playa La Hortiga) En la ultima travesia con unos amigos y colegas, hicimos un video artesanal, que conservo como recuerdo.
Me gustaria poder volver ahora y poder apreciar los adelantos y recordar esas caminatas de horas y horas por ese paraiso natural.

Muy bien tomadas las fotos!!!, sería recomendable publicar los precios, por lo menos para tener una idea de cuanto dinero estamos hablando.

Justo hoy 30 de enero, me encontré con un colega en un lugar cercano a The Cliffs Preserve(Hacienda Parga)y estuvimos recordando el viaje aventura que realizamos un fin de semana de marzo de 1998 a este maravilloso entorno, cuando se encontraba en forma natural , me comentó de la existencia de la maravilla de infraestructura que hay en ese lugar,al llegar a mi casa inmediatamente busqué y pude observar el gran proyecto turístico que combina con la belleza del lugar.Recuerdo ese hermoso viaje, en donde se llegaba en vehículo hasta un determinado sector y después hubo que avanzar con mochila hasta llegar al lugar deseado en donde parecía que ese maravilloso entorno nos recibía,el contemplar su flora y fauna y vestigios de pueblos originarios.
Felicito sinceramente a todos los que son y fueron parte de este maravilloso proyecto de turismo, que sin duda sirve para mostrar al mundo parte de nuestro sur de Chile, para que grandes personalidades lleguen hasta él y lo más importante que todo lo que muestran en cuanto a la infraestructura lo hacen rescatando lo natural.Sé que para estar ahí se necesita disponer de muchos recursos, por eso bien por las personas que tienen la posibilidad de estar allí que vayan y no se arrepentirán de disfrutar de ese maravilloso lugar.
Por último me siento feliz de haber conocido un hermoso lugar de mi querido sur de Chile cuando solamente existía el paisaje natural de Parga.

Afectuosamente un amante de la naturaleza
desde Calbuco, región de Los Lagos
Fernando Borden Oyarzo

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