Turismo Por las Rutas Etnicas de Chile

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Con más interesados extranjeros que chilenos, el etnoturismo es un fenómeno reciente.

San Pedro:

Dormir como lickanantai

“Me llaman árbol de oro, pero mi nombre es chañar”, recita el folclorista Carmelo Miranda mientras su esposa Julia muestra sus jarros de cerámica. Metros más allá, un tambor con greda y tras la casa una conchana, antigua cocina atacameña en la que Julia solía cocinar. Es la casa de una familia lickanantai (atacameña) en el ayllu de Sequitor, una de las paradas del itinerario que el ecolodge Ckamur Lickana propone en su recorrido por la naturaleza y cultura lickanantai.

A más de dos kilómetros del hoy cosmopolita centro de San Pedro de Atacama, caminar por las calles vacías del ayllu de Sequitor, rodearlo y observar la cordillera de la sal desde otro ángulo es un privilegio de pocos. Es la experiencia que permite el recorrido propuesto que se inicia en las instalaciones de Ckamur Lickana en el ayllu de Checar, donde se ofrece alojamiento y gastronomía a base de productos de la zona.

Es allí también donde se propone a los visitantes pastorear a caballo los corderos junto a Mario Ramos, machacar los frutos del chañar para hacer harina, o trepar un árbol para sacar las tradicionales peritas de la zona.

Agro turismo lickanantai por un lado. Recorridos culturales, arqueológicos y naturales por otro, los que también incluyen a pedido del turista la visita a los grandes atractivos turísticos, entre ellos, el afamado Valle de la Luna. “Yo intento agregar el respeto por el lugar, los llevo a las minas de sal donde muchos hombres lickanantai trabajaron. No es llegar y señalar Las Tres Marías, la gran duna y listo. Me interesa rescatar la vivencia indígena, el contacto con la tierra”, dice Julio Ramos, dueño de Ckamur Lickana y presidente de la comunidad indígena de Sequitor.

Observar cementerios indígenas que no tienen ninguna señalética que los denote como tales o visitar las ruinas del Pueblo Viejo, donde los españoles relegaron a los indígenas durante la Colonia, son otras de las actividades ligadas a la propuesta de Ckamur Lickana, situado en los terrenos que han permanecido por más de cuatro generaciones a la familia lickanantai de los Ramos.

CUÁNTO: La habitación simple cuesta 25.000 pesos y las dobles o matrimoniales cuestan 30.000. Para reservar, contactar a Julio Ramos a administracion.ckamur@gmail.com. Las cenas o almuerzos a base de productos de la zona cuestan 5.200 por persona.

Mapu Lahual:

Bosques y mapuches de hoy

En medio de los bosques lluviosos de la costa de Osorno viven nueve comunidades huilliches. Ellas integran la primera red de parques indígenas de Chile, Mapu Lahual (”tierra de alerce” en mapudungún). Son los propios indígenas quienes guían a los visitantes por bosques de alerces junto al mar y los acompañan en el avistamiento de fauna marina (nutrias, chungungos, lobos marino, delfines y, a veces, ballenas) y otras actividades como pesca deportiva, paseos a caballo y en bote.

La idea del proyecto, nacido en 2001, es proteger los bosques de alerce y al mismo tiempo generar ingresos para las comunidades. Para eso han tenido el apoyo de instituciones como el Fondo de las Américas y la World Wildlife Foundation. La propuesta fue presentada al Sello Bicentenario 2007 por la Asociación Indígena Mapu Lahual y WWF Chile, y resultó ganadora de la distinción que esta instancia otorga en el ámbito medioambiental, como un “aporte notable al país que se quiere construir al año 2010, en armonía social y ambiental”.

Visitar los parques indígenas Mapulahual es la perfecta excusa para conocer cómo viven hoy las comunidades huilliches de la Región de los Lagos. “Mapu Lahual muestra cómo las personas realizan sus actividades productivas, la preparación de sus alimentos con productos del mar y de la pequeña agricultura”, dice Alonso Hinostroza, coordinador en turismo de la red.

A 65 kilómetros de Osorno, Mapu Lahual comprende una red de senderos de más de 52 kilómetros por los que se pueden recorrer los bosques siempreverdes, admirar alerces protegidos y observar la biodiversidad de especies que habitan esta área protegida.

“Nosotros le informamos previamente al turista lo que verá acá. Si quieren ver un show o un montaje, no lo van a encontrar”, explica Hinostroza, refiriéndose al modo familiar con que las comunidades muestran la cultura huilliche.

Lobos marinos y chungungos pueden divisarse al trasladarse de una comunidad a otra o bien, en un paseo en bote. Más de 30 especies de aves, entre lianas, plantas y musgos que sólo son posibles de hallar en este lugar, pueden identificarse mientras se realiza el senderismo.

Se destacan como los destinos más visitados dentro de la red el Parque Pichi Mallay (el único abierto todo el año y el de más fácil acceso) y las visitas a las comunidades de Cóndor y Huellelhue, entre las que se ubica el Parque Pedro Loy Haiquián, zona de alerces milenarios. Cada parada en los parques significa quedarse en las casas o campings de las familias huilliches, las que comparten historias y platos tradicionales con los visitantes.

CUÁNTO: La visita por el día al Parque Pichi Mallay cuesta 14.960 pesos. La ruta de 6 días cuesta 213.950 pesos por persona. Los recorridos deben planificarse con anticipación. Tel. (64) 259593.

DÓNDE: Para ir en automóvil, debe tomarse la ruta U–40 desde Osorno hasta Maicolpué o Maicolpi.

Lago Budi:

Palín, ruca y telar

El graznido de las aves es el único sonido que se impone en las riberas del lago Budi, el lago salado más austral del mundo. Un territorio silencioso ubicado a 90 kilómetros de Temuco, en el que familias lafkenches han concentrado sus ofertas ligadas a la naturaleza y a las expresiones artísticas. Allí, la espiritualidad mapuche resalta para los 1.200 turistas (60 por ciento extranjeros), que año a año viven la experiencia.

Participar en un juego de palín, pasear por las aguas del Budi en wampo (canoas del pueblo mapuche) o escuchar un apew o cuento sobre la historia de la comunidad son parte de las actividades ofrecidas por los habitantes indígenas de Puerto Saavedra y Teodoro Schmidt.

“Los visitantes emprenden un viaje de investigación histórica, lejos de las tradicionales rutas”, dice el guía Pablo Calfuqueo. En lago Budi los turistas pueden degustar platos típicos, alojarse en una ruca o trabajar en telar.

“El Machitún o la sanación de enfermos, el Nguillatún o rogativa, el Mafún o casamiento y el Eltún o funeral no son parte de la oferta, aunque el visitante lo demande. En eso, la familia mapuche sabe exactamente qué aspectos de la cultura pone al servicio del visitante y qué aspectos no”, explica el profesional.

CUÁNTO: programas entre 8.000 y 154.000 pesos por persona. Para más información, visitar www.lagobudi.cl

DÓNDE: Desde Temuco por Puerto Saavedra o Puerto Domínguez en vehículo particular. Una vez allí, rodear el lago Budi para acceder a todas las ofertas del circuito. La otra opción es en bus desde Temuco a Carahue y de ahí a Puerto Domínguez o Puerto Saavedra.

Valle de Azapa:

Trekking aimara

A las 8:45 de la mañana, en la cumbre del Cerro Sombrero en el Valle de Azapa, el aimara Álvaro Mamani arma su mesa ceremonial. Tiende una manta en la tierra y sobre ella extiende el tari, un aguayo pequeño heredado de su abuelo en el que esparce hojas de coca. Hace una ofrenda espiritual a sus dioses aimaras, una phawa en un lugar ceremonial rodeado de naturaleza pachamama. Vierte un poco de licor en la tierra y pide por una caminata armoniosa.

“La ofrenda es la conservación hecha vida de nuestra cosmovisión aimara”, dice Mamani, quien comienza en este lugar la ruta aywiña, un circuito arqueológico por geoglifos y quebradas pasando por el pukará de San Lorenzo y los túmulos del cementerio de San Miguel de Azapa.

“No hay historia que contar, el turismo es vivencial”, dice el aimara respecto de cómo se muestran los aspectos de su cultura en lo que él llama el trekking indígena, caminatas de uno a seis días por rutas mitológicas y arqueológicas por el litoral costero y el sector alto andino. Estos recorridos son ofrecidos por la red de emprendedores, microempresarios y guías turísticos agrupados bajo Kunturi tour Chile.

En cada salida van al menos dos guías de la red, en su mayoría acreditados por la Conaf como guías indígenas o por el regimiento de Huamachuco como monitores de montaña.

Las personas que solicitan servicios de trekking y montaña a Álvaro Mamani son generalmente europeos, interesados en recorrer parte del Camino del Inca, caminar desde Socoroma a Putre por rutas que unen la precordillera con los valles y escuchar teatralizaciones que hacen los guías de antiguas leyendas aimara vinculadas a la ruta. Como él dice, “para que cada turista vea, sienta y viva que el aimara del norte de Chile se mantiene con vida, sin dejar de lado su idioma y su cosmovisión”.

CUÁNTO: La ruta de un día cuesta entre 30 y 50 mil pesos y la de 6 días cuesta entre 300 mil y 500 mil pesos por persona dependiendo del tamaño del grupo. Se pueden contratar escribiendo a amamaniguia@gmail.com.Fuente: El Mercurio

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Comentarios

sxper fome no tiene niun brillooo
esta cosaaaaa
de turismoooooo!!!!!!

wuakalaaaa!!

Espectacular nota,
aunque nunca falta la gente inculta que “no tiene ni un brillo”m ni mucho menos interes por conocer su país y la cultura que lo ha formado.

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