Un día en la Fiesta de la Cerveza de Malloco

Este es el último fin de semana para disfrutar la versión 2008 de la Oktoberfest. Para hacerlo con todas las de la ley, Ruperto de Nola recomienda.
La “señalética”, como dicen los finos, despista un poco: aparecen letreros de la “Oktoberfest” escritos con caracteres góticos, a la antigua usanza alemana. ¿Dónde hemos ido a parar? No se me sobresalte, Usía, que estamos en Malloco no más, ahí al lado de Peñaflor y de Marruecos (rebautizado hace algunas décadas, quizá demasiado píamente para contrarrestar impías asociaciones, “Padre Hurtado”…).
¡Ah, el Malloco de los alemanes, donde nuestro abuelo nos llevaba a comer pichón escabechado! Desaparecieron todos esos restoranes y salones de té alemanes, tragados por la chilenidad procaz y parrillera, con la sola excepción de Der Münchner Hof. Pues bien: es ahí, en ese Hof, rodeado de grandes árboles y sombra fresca, donde Alex Zahlhaas, secundado por su hermano, decidió un buen día realizar una fiesta de la cerveza aprovechando los aires de campo del lugar. Desde ese histórico momento han pasado apenas cuatro años, y durante ellos la Fiesta de la cerveza de Malloco no sólo vio la luz sino que se transformó en algo tan interesante que nos ha dejado con la boca abierta, prontamente cerrada - miren qué- por las menestras alemanas del Münchner Hof.
Y ya que mencionamos el tema, comencemos por ahí, porque le hará falta tener algo en el estómago antes de iniciar el largo recorrido y la reposada cata cervecera. Le recomendamos partir con unos Roll Mops hechos con pejerreyes: una muy buena entrada fría (también hay crudos, si los prefiere); siga con un Bratwurst, estupenda longaniza alemana, todo lo refinada que se puede desear; o con Weisswurst, la salchicha blanca de Münich; o con el espectacular Leberkässe, o con todo eso junto puesto en el plato, escoltado de puré de papas y chucrut o repollo morado. Hay también perniles e inmensos sándwiches. Y termine con los kuchenes (muy bueno el de quesillo), apfelstrudels y una deliciosa novedad en postres, que sólo hemos comido aquí y que en Alemania se sirve exclusivamente el Domingo de Resurrección: el Dampfmudel, esponjosa albóndiga tibia de delicado bizcocho - bendita sea- , cubierta de nata y mermelada. Y todo esto a precios muy, muy razonables.
En un comienzo fue la Oktoberfest de Munich lo que inspiró a Zahlhaas. Una “fiesta de Octubre” que se realiza hoy con enorme entusiasmo en Baviera y que nació de la celebración que, en ese mes, instituyó un príncipe bávaro para el pueblo, con motivo de su matrimonio, por allá por 1810. Nuestra Fiesta de la cerveza de Malloco no será en otoño (octubre lo es, en el hemisferio norte); pero no le importe el detalle otoñal que no encontrará aquí, porque lo que lo reemplaza y compensa en esta Fiesta de la cerveza es un ambiente de primaveral kermesse, del cual Usía Ilustrísima se había olvidado, tan lejos están ya los días de su niñez. Porque, como contornos, adornos y aparejos de la cerveza, encontrará por doquier artesanías, mieles, chocolates, licores de frutas, tómbolas, ruedas de Chicago, payasos, concursos de infantes con harto globo y aplauso y churros, un mini-zoológico y unos músicos alemanes de patas largas, pantalón corto y gorrito con pluma y acordeón.
En Chile asociamos la cerveza con Alemania, donde esos bávaros tragalotodo se empipan litros y litros de espectaculares cervezas, algunas de las cuales alcanzan hasta los 16 grados de alcohol. Todavía quedan en Baviera algunos ancestrales métodos para catar su calidad, según nos han relatado fidedignos testigos: se derrama cerveza en esos bancos de madera largos, donde caben unos ocho o más vejetes con pantaloncito corto de cuero. Ya sentados, se les administra varios litros del líquido y se los deja conversar a placer hasta que, llamando Natura a hacer lugar en el triplal a más cerveza, quieren levantarse del banco para hacer lo necesario: si se levantan fácilmente, es que la cerveza no es buena; si quedan pegados por el pantaloncito al banco y, desesperados gritan en su urgencia pidiendo auxilio, es que la cerveza es como les gusta a las Valkirias, que es como decir, “come il faut”: no muy seca, abocada, con su nota de amargo y engañadoraza.
Pero la verdad es que la cerveza es también patrimonio de la cultura celta, habitante en Europa de parajes boreales, siempre medio nublados y friones, donde la vid no crece como es debido. ¿Recuerda “El Hobbit” y “El señor de los anillos”, donde todo el mundo come queso y pan negro con harta mantequilla y bebe cerveza? Eso es celta. Y como a Dios gracias, nuestro bendito mestizaje nos incorpora suficiente sangre celta en las venas, en Chile podemos gozar con la cerveza no menos que con el vino: para nosotros la cerveza es tradición cultural perfectamente castiza.
Pues bien: en esta Fiesta de la cerveza de Malloco hallará Usía unas cien variedades de cerveza en unos treinta puestos. Una nada, es verdad, en el mundo de las cervezas, pero suficiente como para que comience a enterarse de que la cultura “cervecícola” es tan refinada y compleja como la vinícola: ¡Qué prodigio de arte en los preparativos y sabia dosificación de los elementos, de los granos, del lúpulo, del azúcar, del agua; qué prudente manejo de los tostados, de las levaduras y fermentaciones!
Y para que le vaya tomando respeto a esta bebida estupenda, se enterará en Malloco de que ya hay algunas cervezas excelsas que se guardan unos meses en vasijas de roble, para redondear su preparación. ¡Qué gozada apreciar las grandes diferencias que hay entre unas y otras, registrar los aromas ricos y complejos, mirar esas espumas cremosas en las negras, esa regocijante transparencia en las rubias, y ese tono crepuscular y acogedor de las colorinas!
Podrá elegir entre las cervezas Capital, Nación, Crater, D’Olbek, Del Puerto, Die M, Edelstoff, Kolbach, Kross, Mestra, Oceanik, O’Doolan, Pirque, Quimera, Rústico, Salzburg, Sud, Tübinger, Valbier, Zirpel Bier, Mundo Cervecero, Nibter, Troya, Tajano, Santa Cruz, Erdinger, Caudillo, Toro Paire, Volcanes del Sur, Rock, Manka…
¡Gracias, Münchner Hof, por el favor concedido: he aquí otra tradición que se establece, junto con la de las fiestas de la vendimia, en este país que demuele, desacraliza, insulta y mira en menos todo lo tradicional, como si no fuera a ello que le debe su mera y malagradecida existencia! Recomendación: lleve un sombrero, bonete o sentador gorrito; con estos preciosos días el sol y el aire puro lo harán necesario. Y también una bolsa para acarrear la cerveza que compre. La Fiesta de la cerveza termina el domingo 9 de noviembre a las 11 de la noche.
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Ruperto de Nola, El Mercurio
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Comentarios
Gracias por mencionar nuestra cerveza KOLBACH, que estamos participando por tercer año en esta feria que ha crecido significativamente.Quiero contarles que estamos con 7 variedades de cerveza, que además de las tradicionales roja (ambar), rubia (lager) y negra (dark), contamos con 4 cervezas premium: Trapense,barleywine(strong de 9 grados, bitter y la weissbier (cerveza con trigo), ah y tenemos pack con descuento que incluye una bolsa bastante firme para llevarlas segura, y si le da lata andar con el vaso en la mano tenemos también unas huinchas con gancho, nos encantaría que volvieran para que se deleiten con nuestras variedades de cerveza,gracias









Más que un comentario me gustaría saber sobre la variedad de chocolates que se encuentran en la feria.