Artista Franco-Armenio Melik Ohanian Expone en Matucana 100

Al ingresar a la extensa nave de Matucana 100, atrae la atención en la semipenumbra una palabra escrita con luces que, en el caso de esta visita, dice “Mente”. Su emisión es activada por un dispositivo de 176 interruptores que permite escribir otras palabras, si bien difícilmente pueden exceder las cinco letras. La visión de “Mente” incita a buscar otros términos que trasciendan esta instancia racional cuyo único mérito es, se ha visto, intentar reparar sus propios errores. Las primeras palabras que acuden, como “Sentimiento” o “Emoción”, exceden el largo, en tanto “Alma” o “Mano” quedan cortas. En el cuaderno que cuelga ante el panel de interruptores aparecen algunas palabras ya escritas y los números de los interruptores que las construyeron. Hojeándolo, la última palabra que figura es “Liebe” –”Amor”, en alemán–, con sus cinco letras, pero no se consigna la secuencia con que fue escrita, probablemente porque quien la concibió se desistió de transcribirla. Sin embargo, su latencia en la hoja blanca, la palabra “Mente” persistiendo al frente y todas estas divagaciones dan cuenta de la enorme potencialidad de esta sola obra.Nacido en Lyon, Francia, y de ascendencia armenia, Melik Ohanian (1969) exhibe en este espacio parte del repertorio que lo ha proyectado como un importante artista comprometido con el devenir de la sociedad contemporánea, particularmente crítico de sus desbordes. Sus recursos son muy diversos, pero guardan apego a los medios audiovisuales de antaño, como proyectores de cine de 16mm, fonógrafos y televisores, en lugar de los habituales datas, CD players y plasmas de las muestras actuales. Lejos de la nostalgia, estos emisores análogos les confieren a sus obras un carácter manufacturado que facilita su empatía con el espectador, como es el caso de un díptico de proyectores de diapositivas, uno de los cuales avanza imágenes de textos mientras el otro avanza, impertérrito, la imagen del mismo paisaje. Si bien hay debilidades manifiestas en dos de las piezas –el reciclaje trasnochado del documental argumental de Patricio Guzmán sobre el golpe de 1973, y las secuencias de manos de trabajadores armenios cesantes, cuya indispensable naturalidad aparece forzada por la pauta del autor–, el conjunto elegido por la curadora Natalia Arcos confirma el poder interpelativo de la obra de Ohanian.
MELIK OHANIAN
DÓNDE: Centro Cultural M100
Matucana 100, Quinta Normal
DURACIÓN: Hasta el 16 de noviembre
Mario Fonseca, El Mercurio
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