El Ultimo Tramo de la Carretera Austral

Luego de recorrer los 570 kilómetros que separan a Coyhaique de Villa O’Higgins -el último destino anexado por la Carretera Austral-, quedan dos lecciones y varias sugerencias. Primera lección: tómese este alucinante camino con cuidado porque, como ocurre con todo lo que es bello, oculta más de algún riesgo. Segunda: cargue buena cantidad de película fotográfica y dosifíquela con criterio, porque en esta ruta los mejores paisajes siempre están por venir. ¿Y las sugerencias? De ellas trata este artículo.

Llevamos poco más de una hora de viaje desde la partida en Coyhaique, cuando la naturaleza patagónica muestra de lo que es capaz cuando se ensaña con algo. En este caso, ese “algo” es el único tramo asfaltado de la Carretera Austral al sur de esa ciudad.

Poco kilómetros antes de Cerro Castillo, la lluvia ha ayudado a socavar las bases del camino. Nada grave, por cierto, pero suficiente para hacerse una idea de lo titánico que ha sido abrir esta carretera. La misma que cada tanto la naturaleza se encarga de sabotear.

La idea de nuestro viaje es recorrer los 570 kilómetros de carretera entre Coyhaique y Villa O’Higgins, para rescatar algunos datos claves de este rutero formidable. Pues bien, aquí va el primero: cuidado con el asfalto antes de llegar a Cerro Castillo.

De Coyhaique a Puerto Tranquilo (203 kilómetros)

Los que conocen Cerro Castillo hace tiempo dicen que este poblado “ya no es lo que era” desde que a las autoridades se les ocurrió que la solución habitacional para los pobladores eran las casas de estructura metálica en lugar de madera, lo que ahora le da al poblado un nada atractivo aire de campamento minero.

Con todo, Cerro Castillo -98 kilómetros al sur de Coyhaique, justo donde se termina el tramo asfaltado- es un hito a tomar en cuenta. Está a la salida de la Reserva Nacional Cerro Castillo, y desde ella se ve la Cordillera Castillo, un cordón montañoso azulado y cubierto de ventisqueros, que más de alguno compara con las Torres del Paine. Tiene lo suyo, pero no es para tanto.

Lo cierto es que lo mejor de esta zona claramente es el paisaje. Desde el mismo camino, pasado Cerro Castillo, se ve el profundo cañadón del río Ibáñez y las huellas de la erupción del volcán Hudson que en agosto del 91 llenó de residuos volcánicos el sector y, de paso, alteró el curso del río. Y luego se suceden postales naturales que varían entre el verde intenso de la selva fría, y zonas de lagos y pantanales, con una atmósfera que parece sacada directamente de un documental de dinosaurios.

Imperdible: El Monumento Nacional Manos de Cerro Castillo, con las pinturas rupestres más antiguas de América (puede ir solo, o contactar guías en el pueblo).

De Puerto Tranquilo a Cochrane (122 kilómetros)

Puerto Río Tranquilo es apenas un conjunto de casas que bien se podrían pasar por alto si no fuera porque ahí existe una de las pocas gasolineras en la ruta, y sobre todo porque desde aquí parte el desvío a Puerto Grosse, en Bahía Exploradores.

Aunque por ahora sólo se puede llegar hasta Lago Bayo, este camino es un destino en sí. Son casi cincuenta espectaculares kilómetros bordeando las aguas intensamente verdes del río Bayo, en medio de un cajón montañoso donde abundan los ventisqueros colgantes, las caídas de agua y donde se alcanza a ver el monte San Valentín, el más alto de la Patagonia.

Un espectáculo tan incomparable como riesgoso, porque el gravillado del camino aún no se afirma y, si está lloviendo, una mala maniobra puede terminar con el vehículo metido en el lago (imprescindible, vehículo de doble tracción).

De vuelta a la carretera, hay que decir que Río Tranquilo es el inicio del tramo más turísticamente explotado de la ruta, con una amplísima oferta de hospedajes que aumenta a medida que uno se acerca a Puerto Bertrand. No es extraño. En esta zona, la carretera va por la costa del imponente lago General Carrera. Y el caserío de Puerto Bertrand -uno de los más bonitos de la ruta- está frente al lago Bertrand, que se nutre de las aguas del mismo General Carrera y que da origen al Baker, el río más caudaloso de Chile.

Desde Bertrand hay 51 kilómetros hasta Cochrane, la última ciudad importante en la ruta, y que tiene más méritos en los alrededores que en la ciudad misma. Por ejemplo, la Reserva Nacional Tamango, una de las zonas del país donde más “fácil” resulta ver huemules (los guardaparques de Conaf saben dónde andan, así que contáctese con ellos antes de partir).

Imperdible: Visitar la Capilla, Catedral y Cavernas de Mármol, unas notables formaciones naturales del lago General Carrera. La mayoría de los botes sale desde Río Tranquilo, pero la mejor alternativa está cinco kilómetros al sur de este poblado, donde encuentra los botes de Pedro Contreras, mucho más cercanos a las formaciones. El circuito dura cincuenta minutos, y cuesta veinte mil pesos por bote. Puede reservar al fax (67) 419 501.

Tortel

De Cochrane a Puerto Vagabundo hay 105 kilómetros de paisajes que lo mantienen a uno desviando continuamente la vista del camino.

Puerto Vagabundo interesa en este recorrido porque es el embarcadero para llegar a Caleta Tortel, el poblado más atractivo de este circuito y uno de los más originales del país.

La navegación por el río Baker es todavía la principal manera de llegar a ese poblado, pero los boteros parecen tener sus días contados. A fines de abril debiera estar terminada la vía que comunicará la Carretera Austral directamente con Tortel.

Mientras, las únicas alternativas son navegar. O conseguir permiso de los militares para usar el camino alternativo, llegar hasta el sector del aeródromo y caminar los 2,5 kilómetros de pasarelas que llevan a la caleta.

Tortel es en verdad un destino notable. Sorprendente. Un poblado donde uno nunca está pisando suelo realmente firme. Se trata de un laberinto a ratos inmanejable de pasarelas de madera que comunican todo: tiendas, escuela, municipio, muelle, la plaza, hosterías, el par de pubs abiertos en respuesta a los cada vez más mochileros que llegan y las casas desparramadas por las laderas de los cerros.

Todo de ciprés de las Guaytecas. De hecho, Tortel entero tiene el gratísimo olor de esa madera.

Imperdible: Hacer los circuitos en bote desde Tortel para visitar los ventisqueros Steffens (de Campo de Hielo Norte, tres horas de navegación, ochenta mil pesos) y Montt (de Campo de Hielo Sur, cinco horas de navegación, desde trece mil).

Puerto Vagabundo a Villa O’Higgins (120 kilómetros)

De regreso a Vagabundo, hay veinte kilómetros hasta Puerto Yungay, donde se toma la barcaza que cruza el río Bravo y permite seguir a Villa O’Higgins. El cruce no toma más de cuarenta minutos, y es gratuito, y luego nuevamente se suceden los paisajes alucinantes, matizados con esporádicos encuentros con ciclistas de cualquier nacionalidad o arrieros bien chilenos.

En este tramo hay que redoblar precauciones. El viento a veces sorprende con ráfagas potentes, puede llover con fuerza, el camino es estrecho, hay barrancos profundos, a veces se producen derrumbes, y ya hemos visto un camión volcado, un jeep completamente metido en una zanja y unos chicos caminando a Villa O’Higgins en busca de ayuda.

Villa O’Higgins en realidad es un caserío plano, pequeño y tranquilo, rodeado de montañas nevadas, y que recién empieza a acostumbrarse al fin de su aislamiento. Eso significa que no hay mucho que hacer en el pueblo, y sí en los alrededores.

Se puede por ejemplo recorrer la reserva no oficial de Río Mosco (que lleva años tramitándose). O -lo que hace la mayoría de los extranjeros- embarcarse en la lancha que recorre el lago O’Higgins, bajarse en Candelario Mancilla, ir a Laguna del Desierto y seguir por el lado argentino de la Patagonia.

Pirincho, el dueño de la lancha, tiene su temperamento y no es particularmente gentil con los turistas. Sólo los lleva si hay capacidad disponible (cobra treinta mil pesos por cada uno). Y sólo zarpa si el clima está bueno. Como referencia, lo normal es que parta en alguna fecha entre el 5 y 8, y el 20 y 22 de cada mes.

La travesía dura mínimo dos días, pero lo común es que se alargue. Y hay quienes se animan a hacerla sólo para ver de cerca los ventisqueros que rodean el O’Higgins.

Sólo para valientes. Por eso, la mayoría se conforma con llegar al lago, el fin de este camino, y luego iniciar el regreso.

DATOS PRÁCTICOS

Dormir

En Coyhaique:

El Reloj, moderno, cómodo y con énfasis en el diseño; tel. (67) 231 108. Mincho’s Lodge, amplio, con excelente comida y gran vista; tels. (67) 233 273 y 0 9818 4565.

En Puerto Bertrand:

Mallín Colorado, casi 400 hectáreas de terrenos y unas cuantas cabañas bien equipadas (baños con hidromasaje); desde 120 dólares; tel. 274 1807; www.patagonia-pacific.cl. Patagonia Baker Lodge, especial para pescadores, está casi dentro del río Baker; hay paquetes de pesca de cuatro o siete días, con tarifas desde 1.300 dólares, y todo incluido; tel. (67) 411 903.

En Puerto Guadal:

Hostería Huemules, para mochileros o presupuestos apretados; vale la pena más por conocer a Quemel Sade y Cecilia, sus dueños, dos ancianos divertidos y sorprendentes. Tel. (67) 431 212.

En Tortel:

Casa Rural, casero y familiar. Hostal Costanera, el más antiguo.

En Villa O’Higgins:

Hospedería Patagonia, simple y familiar, frente a la plaza.

Más información
www.patagoniachile.cl

Ojo con…

Para ir de Puerto Vagabundo a Tortel por el Baker, los boteros cobran sesenta mil pesos por bote. La alternativa es una lancha que sale martes, jueves y domingos, aproximadamente a las 14 horas (depende de la llegada de los buses que vienen de Cochrane). Esta lancha está subvencionada, pero la prioridad de embarque la tienen los tortelinos.

La barcaza General Carrera que une Puerto Yungay y Río Bravo sale todos los días a las 10, 12 y 16 horas, y regresa a las 11, 13 y 17 horas. Los días 15 y 30 de cada mes, va de Puerto Yungay a Caleta Tortel: sale a las 16 horas y vuelve al día siguiente. Siempre gratis.

La verdadera carretera

A pesar de que ya se ha popularizado la idea de que la Carretera Austral termina en Villa O’Higgins, en verdad ese poblado es sólo el fin de uno de los “brazos” de esta ruta. El cuerpo principal del camino, la verdadera Carretera, sigue cinco kilómetros al sur de Río Bravo, en un camino hoy cerrado al público y que tiene como destino final nada menos que Puerto Natales.

Chile Chico

El regreso a Coyhaique se puede hacer por la misma ruta o, mucho más recomendable, pasando por Chile Chico.

Hay que tomar el desvío de la carretera a Puerto Guadal en el cruce El Maitén, y luego recorrer 120 kilómetros bordeando el lago General Carrera, remontando laderas pedregosas, precipicios temibles y mirando las montañas nevadas al otro lado del lago.

Chile Chico es un lugar llamativo entre otras cosas por su microclima. Acá generalmente es más soleado y cálido que en el resto de la región, lo que le da un aire de poblado nortino que se agradece tras las clásicas inclemencias climáticas del extremo sur.

Dos recomendaciones para Chile Chico: el pub Refer (pruebe los lomos a la diabla o al ajo; buenísimos), y la Reserva Nacional Lago Jeinimeni (para llegar hay que vadear un par de ríos nada fáciles, y lo mejor es hacerlo con alguien de la zona; en la reserva se ven flamencos).

Desde Chile Chico puede seguir a Argentina, o tomar la barcaza Chelenco para cruzar el General Carrera y llegar a Puerto Ibáñez, 116 kilómetros al sur de Coyhaique. Esta barcaza sale de Chile Chico los martes, miércoles, jueves, viernes y domingos a las 16 horas. Más información, tel. (67) 233 466. Necesita reservar espacio en la barcaza con al menos un par de días de anticipación.

Fuente: Revista del Domingo

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Comentarios

SI ME ENCANTAN YO ESTUVE EN EL CMT EN AYUDANDO A CONSTRUIR EL TRAMO ENTRE RIO BRAVO I VILLA OHIGGINS COMO NO RECORDAR ESOS HERMOSOS LUGARES………..

HOLA YO TAMBIEN SOY UN EX SOLDADO QUE TRABAJO EN LA CARRETERA AUSTRAL. BUENO YO TRABAJE EN EL TRAMO DE EL VAGABUNDO HASTA CALETA TORTEL, LO QUE ME DEJO UN POCO INSATISFECHO EL CUAL NO FUE PODER COMPLETAR EL TRAMO DURANTE MY PROMOCION QUE ERA LLEGAR HASTA LA CALETA DE TORTEL.
PERO LA GRAN RECOMPENSA QUE TUBE ES EL IMPRESIONANTE PAISAJE QUE SE VIVE A CADA DIA. YA QUE COMO NOSOTROS CONTRUIAMOS EL SENDERO NOS ENCONTRABAMOS CON LUGARES JAMAS ANTES VISTO POR OTRAS PERSONAS.

BUENO HOJALA TENGAN LA POSIBILIDAD DE DE CONOSER ESTAS MARAVILLAS DE LA NATURALEZA. YO POR MI PARTE ESTOY ASIENDO LO POSIBLE DE PODER VOLVER A VISITAR ESTOS IMPRESIONANTES LUGARES.

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