Colchagua, Más que Sólo la Mejor Ruta del Vino

Este valle, ubicado al sur de Santiago, es uno de los sitios más dinámicos del país. Las viñas abren sus bodegas al público, añosas casonas se convierten en estupendos hoteles boutiques y surgen elegantes spas, restaurantes y cafés con onda. Colchagua no para de reinventarse. Porque la mejor ruta del vino es mucho más que vino.

Hace rato que el valle de Colchagua dejó de ser sólo la mejor ruta del vino de Chile. Hoy es un destino con decenas de alternativas en alojamiento, actividades y gastronomía, teniendo como hilo conductor, claro, ese mosto divino. Así, de a poco la zona se ha convertido en un lugar de peregrinaje, que día a día atrapa a más extranjeros y a gente joven con la cabeza repleta de ideas. Cada temporada surgen nuevos proyectos en Colchagua. Aquí seleccionamos lo mejor de lo más reciente.

Lo flamante

Panamá y Marchigüe acaban de estrenar dos lujosos hoteles en casonas restauradas.

Aunos 16 kilómetros de Santa Cruz está Panamá. Dicen que el lugar se llama así por el calor que lo azota y que hace todo más lento, como si el tiempo se fuera a detener. Y claramente se detuvo en la Hacienda Panamá, un castillo de fines del siglo 19 que aún conserva los picaportes originales y hasta los agujeros por donde sus habitantes sacaban las pistolas para espantar a los cuatreros. Hoy, esos agujeros son parte del encanto de este hotel boutique, rodeado por 200 hectáreas de viñedos que miran hacia un quincho imponente y una piscina traslúcida. La hacienda cuenta con sólo siete habitaciones inmensas, dotadas con televisores de pantalla plana, DVD y baños ultra amplios (salvo dos habitaciones, que deben compartir un enorme baño ubicado en el pasillo). Las altas paredes, coronadas con elegantes molduras y lámparas, cobijan salones tan elegantes como acogedores, como si se estuviera en el living de la casa. Y ése es, por ahora, el objetivo del lugar: ofrecer un alojamiento exclusivo, independiente y sofisticado (desde 200 dólares, desayuno incluido). Tel. 333 7218; mail: jcorrea@ohsa.cl.

Varios kilómetros de distancia hacia el norte está Marchigüe, un pueblo campesino con huasos que hablan por celular y almacenes con nombres como Wachy’s Market. En sus inmediaciones acaba de abrir sus puertas la Residencia Histórica de Marchigüe. Este ex convento jesuita de 1740 es un verdadero trozo de la Toscana escondido en nuestro país. Aquí, todo es refinado y lleno de detalles que revelan buen gusto. Un ejemplo: la biblioteca luce un espectacular mueble del artista italiano Mario Ceroli. Cada una de las seis habitaciones –todas de unos 45 metros cuadrados– tiene sus propios colores y diseños. Y los amenities disponibles en los amplios baños son marca Alquimia del Valle, con ingredientes como leche de cabra, canela y aceite de pepita de uva. Para el próximo año está contemplada la construcción de un spa, una piscina y otras 20 habitaciones. En esta primera etapa la residencia opera como bed and breakfast (220 dólares por habitación, con desayuno). Hay almuerzos y comidas disponibles sólo con reserva. ¿Lo mejor del lugar? Que en los dormitorios no hay televisor ni teléfono (aunque sí WiFi). Tels. 333 7218 y (72) 831 199; mail: info@residenciahistorica.com

Lo clásico

Se espera que el casino de juegos de Santa Cruz anime la alicaída noche local.

En septiembre se inaugura el flamante “casino-boutique” que se construye detrás del Hotel Santa Cruz Plaza. El edificio de dos pisos estará abierto a todo el público y hay consenso en que será un estímulo importante para la algo alicaída noche santacrucina (en especial después de que cerró hace poco Qbic, el pub más taquillero del lugar). Eso sí, se espera que el lujoso spa esté listo mucho antes. Ahí, recostado en tinas, uno podrá someterse de cuerpo entero a las bondades de la vinoterapia. Tel. (72) 821 010; www.hotelsantacruzplaza.cl

La Viña Santa Cruz da los últimos detalles a sus cuatro estilizadas rucas mapuches. Complementa la nutrida oferta turística de la viña, compuesta entre otras cosas por un centro astronómico y un teleférico. Tels. 294 9158, (72) 941 122 y (72) 941 090; www.vinasantacruz.cl

Mucho más cerca de Santa Cruz, la Viña Viu Manent tiene listo un amplio quincho al costado del sofisticado bar en el que realizan degustaciones de vinos y tapas. Todo esto con vista al patio interior y su relajante fuente de agua. La destacada chef Pilar Rodríguez –una de las impulsoras de la veta gastronómica de Colchagua– dicta clases particulares de cocina en su casa, ubicada a metros de la viña. Para conocer su mano, lo mejor es saborear el delicioso pastel de choclo con mariscos que sirven en el restaurante-cava Don Miguel, de la viña ($6.300). Tel. (72) 858 751; www.viumanent.cl

Siguiendo en el ámbito gastronómico, la reputada chef Connie Hamilton rediseñó la carta del Hotel Viña La Playa. Ella no apostó por una propuesta regular sino por un suculento menú diario, “algo ecléctico”, asegura (el menú cuesta $12.000 por persona e incluye el maridaje con vinos varietales). Bajo el mando del empresario Cristóbal Squella, de Colchagua Hoteles, el hotel tiene once habitaciones, todas con una preciosa vista a las parras de la Viña Sutil (dobles desde 150 dólares, incluye desayuno). Tel. 333 7218; www.hotelvinalaplaya.cl

Claro que uno de los proyectos más ambiciosos lo tiene la Viña Casa Silva. No conforme con ser destacada por la Kiwi Collection, un sitio web que reseña los destinos más refinados del mundo (www.kiwicollection.com) ni con tener una de las bodegas más antiguas de Chile y siete hermosas habitaciones (dobles desde 195 dólares; incluye desayuno), ahora quiere potenciar el tema ecuestre. A la medialuna escondida en medio de un bosque de eucaliptos y paseos en carruaje, suma un Club House. Esta construcción, situada a un costado de la cancha de polo, tiene lo necesario para que adultos y niños conozcan actividades como el rodeo, la equitación y el polo. ¿Otros imperdibles del lugar? Su tienda, que abrió hace unos meses, y donde es posible encontrar desde sofisticados abrigos de cuero y chales de alpaca hasta los exclusivos chocolates La Fête; las gigantescas lámparas de su salón de eventos, hechas con zunchos de cubas, y sus estilosos wine bar y restaurante, ubicados uno sobre el otro, al interior de la bodega de vinos. Tel. (72) 716 519; www.casasilva.cl

A caballo

Hasta la punta del cerro conducen las cabalgatas de Francisco Rivera en su Fundo El Arrayán, en Palmilla. El propietario de la prestigiosa talabartería Macho Overo lleva a un máximo de 25 personas a Punta del Viento (la zona más alta de Colchagua). Ahí se hace una degustación de vinos y quesos, para descender al mediodía y encontrarse con un estupendo asado. $50.000 por persona, todo incluido.

Reservas al (09) 9639 5027; puntadelviento@hotmail.com

Lo alternativo

Pasando Población, un camino de tierra conduce a una casa patronal del siglo 18 que fue restaurada por el artista italiano Luis Alegretti, quien decoró los muros con tierras de colores traídas de Italia, diseñó la capilla e intervino hasta la apariencia de las puertas. Alegretti posee una sensacional colección de antigüedades, principalmente orientales. Desde hace un tiempo ocupa algunos sectores de la casa como galería de arte. De hecho, a partir de hoy se presenta Cuerpo B, una exposición de Paul Fuguet y Sebastián Maquieira. Pero como es una casa privada, al Centro Cultural Santa Ana se accede sólo por invitación. “Quiero mantenerlo como un pequeño secreto”, confiesa Alegretti, quien prefiere darle mayor importancia a su proyecto ecológico: sólo 15 de las 50 hectáreas de su parque son usadas para el cultivo de olivos orgánicos; el resto es dedicado a la conservación de la flora y fauna nativas del valle.

El peculiar Castillo del Agua Clara también es una casa privada. Ubicado en Villa Alegre, fue construido por Alejandro Caerols, un personaje local con pinta quijotesca. Aquí, Caerols vive sin luz eléctrica, aunque se las arregla para tenerla en la habitación donde compone música para su grupo Cofradía. Él fabrica sus velas y su propio vino orgánico, llamado Sangrial.

Más retirado está el Valle de los Artistas. Después de Lolol hay un letrero que indica el desvío y de ahí en adelante, nada más. Pero si usted, en todas las bifurcaciones, toma siempre el camino a la derecha, llegará al lugar donde artistas como Lily Garafulic, Benito Rojo, Bruna Truffa y Hernán Puelma tienen sitios o casas. En una casona que cuelga de la loma del cerro, funciona el Parador del Valle, un hostal con siete dormitorios (cuatro con baño privado), perfecto para desconectarse. Aquí organizan desde cabalgatas y paseos en moto hasta recorridos por Pichilemu. Y su vista es tan espectacular que dicen que Anthony Hopkins, quien habría estado aquí el año pasado, se repetirá el plato en los próximos meses. Como referencia, un programa de tres días, con todo incluido (incluso el traslado desde Santiago), cuesta alrededor de 1.300 dólares por persona. Conviene reservar con al menos una semana de anticipación. Tels. 341 4244 y (09) 9226 4605.

Lo tecnológico

De punta es la tecnología usada en la Viña Neyen. Apenas uno se acerca a la viña ve una construcción de fines del siglo 19 y, atrás, otra más grande y sofisticada, de muros impolutos. Al interior de ésta, las botellas son etiquetadas a mano mientras que en la bodega de vinificación brillan lustrosas cubas metálicas.

Neyen posee tres circuitos turísticos. Uno es un recorrido a caballo hasta una cascada con piscina natural ($45.000 por persona; incluye una degustación posterior). El otro es la visita diurna a la bodega (abierta al público incluso los lunes; $15.000 por persona). El tercero igual pero de noche (a partir de las 20 horas en verano; $20.000 por persona). Contacto: Felipe Etxague, tel (09) 9047 9746; www.neyen.cl
Datos prácticos

LLEGAR

Colchagua está a unos 135 kilómetros de Santiago. Hay que tomar la Ruta 5 Sur hacia San Fernando y luego la Ruta del Vino.

COMER

A la buena cocina que ofrecen los restaurantes de las viñas y a la fama del Panpan Vinovino se sumó a fines del año pasado Alma Campesina, un restaurante-café-tienda de ambiente rústico, perfecto para turistas (Ramón Sanfurgo 148, Santa Cruz). De similar estilo, Aromas de Colchagua se ubica en Los Boldos. Aquí, el novel chef y propietario Felipe Fuenzalida se luce con un pomelo sour hecho con vino Chardonnay ($1.500; Camino Isla de Yaquil, Los Boldos; tel. 72/821 182).

La Casita de Barreales es un pequeño restaurante ubicado a cinco minutos en auto de la Plaza de Armas de Santa Cruz. Ofrece deliciosa comida peruana criolla, en un ambiente íntimo y de buen gusto. Aquí los empleados son peruanos, al igual que el pisco y los limones usados para el sour. En las noches se llena, por lo que conviene reservar. Tel. (72) 824 468.

En Santa Cruz, a un costado del Museo de Colchagua, abrió el Domo Café. Sencillo y acogedor, aquí se encuentran medialunas importadas de Argentina y muchos extranjeros aprovechan el WiFi disponible tanto en el interior del local como en su terraza.
Fuente: Revista del Domingo

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Comentarios

residencia historica es un lugar maravilloso donde se respira el aire puro y se encuentra la tramquilidad del eden,es un paraiso por su belleza tan natural que ofrece RESIDENCIAhistorica,ademas de todo lo bueno que ofrecen por parte de los dueños su amabilidad y su atencion con los visitantes,felicitaciones .suerte

Me encanto esta pagina, creo que es muy interesante, yo vivo en la ciudad de peralillo y me sorprendi mucho con la historia de la casa restaurada por luis algeretti , yo vivi a lado de esa casa hace mucho y me encantaria tener una invitacion , para ver como quedo

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